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Foto: http://www.senado.gob.mx/comisiones/LX/relextamericanorte | Foto Oficial de XVIII Interparlamentaria México-Canadá
Este lunes arrancan, en Ottawa, los trabajos de la XVIII Reunión Interparlamentaria México – Canadá. Se trata de una oportunidad extraordinaria para compartir puntos de vista sobre la manera de relanzar una relación que desde 2009 ha enfrentado algunas dificultades. Desde que en julio de 2009 se estableció el requisito de visa a los mexicanos que viajan a Canadá, las relaciones bilaterales se han afectado sensiblemente. Lo que solía ser una relación de cooperación modelo en términos de su profundidad y madurez, se convirtió en poco tiempo en una relación distante y plagada de obstáculos. Sin embargo, ha habido un esfuerzo importante de ambos gobiernos, de las sociedades de ambos países y también de nuestros respectivos Poderes Legislativos para reconceptualizar muchos de nuestros problemas y comunicar la importancia de colocar nuestra relación al nivel de su verdadero potencial. En este esfuerzo se enmarca precisamente esta Reunión Interparlamentaria que se da, además, en un contexto peculiar. Se trata de la primera Reunión que legisladores de ambos países sostenemos después de una transformación radical de la configuración política de ese país luego de las elecciones de principios de año. El gobierno conservador salió fortalecido, al igual que una nueva fuerza política de pensamiento socialdemócrata, y se verificó un cambio generacional sin precedentes. Después de mucho tiempo, la Cámara de los Comunes tiene un nuevo speaker –Andrew Scheer del Partido Conservador- y en definitiva corresponde al Congreso Mexicano acercarse a los nuevos tomadores de decisiones y sensibilizarlos sobre la importancia de construir juntos una agenda de trabajo.
Esta renovación de la Cámara de los Comunes –el Senado no tiene propiamente una representación electa- supone una ocasión perfecta para sensibilizar a los nuevos legisladores canadienses sobre la importancia económica y política relativa de México no sólo para Canadá sino para la región entera. Mencionaría por lo menos tres botones de muestra. En primer lugar, tenemos un espacio potencial de enorme cooperación bilateral en los temas de inmigración y movilidad laboral. Nuestra misión es convencerlos de la complementariedad de nuestros mercados de trabajo y, por lo tanto, de la necesidad de invertir fuerte en capital humano para potenciar la competitividad de América del Norte. Por ello es necesario insistir no sólo en comenzar a eliminar ese visado -que afecta además el turismo, los negocios y otros intercambios recíprocos-, sino en ampliar el programa de trabajadores temporales e incluso generar nuevos programas de movilidad laboral y educativa entre ambos países. En segundo lugar pondremos sobre la mesa la necesidad de mejorar nuestros mecanismos de cooperación contra el crimen organizado. Nos preocupa especialmente una iniciativa que busca en Canadá eliminar su registro de armas y que eventualmente podría desatar operaciones de tráfico ilegal como las que actualmente enfrentamos armerías estadounidenses. Sin dejar de reconocer la jurisdicción y la soberanía canadiense para regular estos temas los legisladores mexicanos les haremos saber de las implicaciones negativas, que una legislación de esta naturaleza, podrían acarrear para la construcción de un marco de seguridad regional norteamericana. Desde luego que hay muchos otros temas que estaremos abordando con ellos y que van desde la protección de los derechos humanos hasta la sustentabilidad ambiental. Pero todos ellos se articularán bajo un denominador común. Y es que la Delegación Mexicana encabezada por el Senador José González Morfín, planteará los problemas pero también ofrecerá las soluciones a nuestros desafíos compartidos. Lo hará bajo posiciones de Estado que reflejen el interés nacional y que deriven en compromisos sólidos y duraredos para el bienestar de ambas sociedades.
Artículo publicado el pasado 19 de noviembre en Milenio Diario, estado de México
Ante el inmovilismo del Congreso Federal y la administración del presidente Obama en materia migratoria los estados de la Unión Americana han comenzado, al menos a partir del 2010, a tomar decisiones importantes para presionar al Capitolio. De acuerdo con datos de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales, los Congresos locales han alcanzado un récord histórico de iniciativas en materia de inmigración en lo que va del 2011. Hasta junio pasado, alrededor de 1582 iniciativas fueron presentadas y de ellas emanaron aproximadamente 40 nuevos instrumentos legislativos.
En este contexto, se distinguen claramente dos modelos antagónicos y estrechamente vinculados a dos leyes emblemáticas. El primer modelo recupera las ideas centrales de la denominada Dream Act que permite a estudiantes indocumentados pedir ayuda financiera al Estado y eventualmente regularizar su situación migratoria. Aprobada ya por el Senado de California y sólo en espera de la promulgación por parte del gobernador Jerry Brown, parece que podría servir de inspiración para lo que se denominan iniciativas copy-cat en otros estados como Maryland y Connecticut. El segundo modelo reproduce, y por momentos radicaliza, el contenido de la denominada Ley Arizona (SB 1070) que la gobernadora Jan Brewer promulgó en ese estado fronterizo -el quinto con mayor número de inmigrantes indocumentados en ese país- en julio de 2010. Se trata de una ley xenófoba que criminaliza a la inmigración indocumentada, abre la puerta a numerosos abusos en la detención arbitraria de inmigrantes y prohíbe su contratación en distintas modalidades laborales. Los estados de Georgia, Indiana, Carolina del Sur, Alabama y, en cierta medida, el de Utah, han aprobado ya legislación similar y aunque sus contenidos se encuentran impugnados en Cortes Federales, ya inspiran toda clase de acciones que abrevan de esta atmósfera poco favorable a la inmigración.
En Arizona, por ejemplo, hay problemas severos para hacer valer los derechos esenciales de los trabajadores indocumentados. Hay connacionales detenidos a quienes, por su situación migratoria, se les niega el pago de sus salarios. Otros a quienes se les contrata por salarios inferiores al mínimo o a quienes se les exige trabajar horas extra sin obtener la remuneración correspondiente. Ante ello, en el contexto de la Semana de los Derechos Laborales y el Día del Trabajo en ese país, los cinco Consulados mexicanos en Arizona (Tucson, Phoenix, Yuma, Douglas y Nogales) firmaron hace algunos días un Memorándum de Entendimiento con el Departamento del Trabajo estadounidense. Se trata de un documento pionero para defender los derechos de los trabajadores indocumentados y enviar un mensaje contundente de respaldo a nuestros connacionales que sufren esta actual oleada de leyes, políticas, decisiones y actitudes antiinmigrantes en ese y otros estados de la Unión Americana. Es precisamente este contexto el que exige extender este tipo de instrumentos a otras demarcaciones donde la situación es igualmente crítica y donde es preciso también elevar una severa denuncia contra el odio, los prejuicios y la discriminación que sufre la comunidad inmigrante. Es además parte también de un recordatorio respetuoso, pertinente y enérgico sobre la potestad y jurisdicción federal, y no local, de la política migratoria estadounidense.
Artículo publicado el pasado 4 de septiembre en Milenio Diario, estado de México

Foto: diarioimagen.net | Inauguración del Hospital Rural del IMSS-Oportunidades de San José del Rincón, estado de México | enero 2011
Uno de los objetivos primordiales de la administración del presidente Felipe Calderón tiene que ver con avanzar en el cumplimiento de un anhelo de gran relevancia para la sociedad mexicana. Me refiero a la posibilidad de que en México cualquier persona, independientemente de su nivel socioeconómico, su edad, su actividad laboral o cualquier otra condición, tenga acceso a un médico, medicinas y tratamiento hospitalario en caso de necesitarlo. En efecto, la denominada cobertura universal en materia de salud dejará muy pronto de ser una utopía. Hace algunos días en Ginebra, en el marco de una presentación especial para los participantes del Foro Económico Mundial, el Secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos dio cuenta de una serie de avances que colocan a nuestro país en la vanguardia regional en esta materia. Según información oficial, actualmente 93 millones de mexicanos cuentan con algún tipo de seguridad social, lo cual acerca a nuestro país a la meta de cobertura universal que, en el mediano plazo, cubriría a la población total que asciende a poco más de 112 millones de habitantes.
Aunque se exprese con facilidad, la cifra alcanzada es notable desde cualquier punto de vista. En primer lugar, este avance se consigue sin una drástica reorientación del gasto público que genere vacíos en la atención gubernamental en otros rubros igualmente delicados. Si bien es cierto que el presupuesto en materia de salud aumentó notablemente pasando del 5.2% del PIB en 2000 a casi el 7% en el presente rebasando su máximo histórico de 161 mil millones de pesos, los recursos han maximizado su utilidad al concentrarse sobretodo en políticas de prevención y atención a los grupos más vulnerables. Tan sólo el gasto en prevención de enfermedades aumentó en un 20% en los últimos diez años. En segundo lugar, se consiguió a contrapelo de una crisis financiera de grandes proporciones y, por si fuera poco, en contraste con el retraso que muchos otros países registran en la materia. Es el caso de los Estados Unidos donde aún faltan 50 millones de ciudadanos en ser adecuadamente cubiertos por algún esquema de protección y seguridad social.
De tal suerte, millones de mexicanos no tendrán que destinar un porcentaje alto de sus ingresos a la atención médica de sus familiares, ni vivirán la incertidumbre que generaba, en el pasado, su situación de crónica vulnerabilidad frente a las enfermedades, los accidentes y las calamidades. De hecho, como afirmó el propio Dr. Córdova, el gasto en salud pasó de privado a público lo cual tendrá también un impacto positivo en el ingreso y el bienestar de millones de ciudadanos.
Desde luego este es el resultado de un arduo trabajo que incluye la adaptación de las mejores prácticas internacionales en la materia a la realidad cotidiana de un país como el nuestro. Entre otras medidas, destaca, por ejemplo la ampliación del Seguro Popular para la atención de enfermedades y situaciones de salud graves como la hemofilia, el infarto al miocardio y cuadros clínicos que exijan transplantes de córneas y médulas óseas. De entrada, esta ampliación implica que se atenderán anualmente entre 20 y 25 mil pacientes más en una inversión pública global anual de aproximadamente mil 800 millones de pesos. Otra de estas prácticas notables tiene que ver con las Caravanas de la Salud. Mediante este programa, se garantiza la atención médica especializada a prácticamente el 8% de la población del país que habita en zonas de difícil acceso y comunicación con el resto del país. Son ya mil 650 unidades que trabajan todos los días llevando a más 15 mil comunidades fundamentalmente rurales, servicios y atención médica de calidad. Este esfuerzo despliega también un ejército de expertos para la detección oportuna de enfermedades y, por ejemplo, la presencia del virus AH1N1 en comunidades marginadas de Oaxaca, el despliegue de campañas de difusión e identificación temprana del cáncer de mama entre otras políticas de alto impacto social.
Adicionalmente, se han venido realizando acciones de seguridad vial para disiminuir la incidencia de accidentes de carretera -de hecho, estos se han reducido en un 19% en los últimos años-, acciones de atención y prevención para casos de alcoholismo -factor asociado a terribles enfermedades, muertes prematuras y letales accidentes entre los jóvenes- así como políticas de vanguardia para el control del VIH Sida. De hecho, México es uno de los países que ha efectuado las mayores reducciones en la tasa de propagación de este virus.
Pero la cobertura universal a finales de 2011 no será la única meta a la que nuestro país llegará a tiempo. México también conseguirá, en 2015, cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio en lo que se refiere a la reducción de la mortalidad infantil. De ahí el esfuerzo tendiente a fomentar la vacunación y la lactancia materna, así como evitar enfermedades prevenibles en bebes de hasta seis meses de edad. El cumplimiento de este logro pasa también por el reforzamiento del cuadro de vacunación infantil que se ha fortalecido considerablemente con la inclusión de antídotos para la prevención del rotavirus, el neumococo y la influenza.
Por supuesto que aún hay problemas importantes que atender. El abastecimiento de medicinas en hospitales públicos, la eliminación de duplicidades, ineficiencias y ofertas diferenciadas de servicios entre, por ejemplo, el IMSS y el ISSSTE, los problemas económicos que son comunes a la financiación pública de muchos programas sociales, entre muchos otros. Sin embargo, hay un esfuerzo contínuo que, desde la creación del Seguro Popular y hasta la Cobertura Universal dan testimonio de un compromiso sistemático de los gobiernos panistas con la protección de la salud, un asunto toral para la construcción de un Estado con auténtica vocación social.
Artículo publicado el pasado 22 de enero en Milenio Diario, estado de México

Foto: milenio.com
En el combate al narcotráfico hay un punto central al que frecuentemente no se le dedica suficiente atención. Se trata de la prevención y la rehabilitación que, desde mi punto de vista, debería convertirse en una prioridad tan o más relevante como el combate frontal a los cárteles de la droga. En efecto, parte fundamental de cualquier estrategia contra el narcotráfico pasa por establecer la infraestructura y las políticas públicas que nos permitan rescatar a millones de jóvenes y adultos de las adicciones. México fue por mucho tiempo un país productor de drogas y estupefacientes destinadas fundamentalmente al mercado estadounidense.
En consecuencia, la drogadicción como un problema de salud pública no recibía carácter prioritario en la administración pública. Sin embargo, durante la última década hemos experimentado un aumento considerable en el consumo doméstico de drogas. La tendencia es mundial de acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas 2010 de la Organización de las Naciones Unidas. Según este informe, existen actualmente en el mundo aproximadamente 250 millones de personas que consumieron, al menos en una ocasión, sustancias ilícitas durante el 2008, lo cual supone un incremento de 50 millones más que en 2005. De ellos, tan solo el 30% han recibido algún tipo de ayuda en materia de rehabilitación. Los consumidores de marihuana pasaron de 160 a 190 millones, mientras que los consumidores de cocaína son hoy 19 millones. Todos ellos son potenciales adictos más allá de la altísima cifra de consumidores “problemáticos”, es decir, aquellos que experimentan un grado muy profundo de fármacodependencia.
La situación en México dista de ser más optimista. De acuerdo con información recabada por la Encuesta Nacional de Acciones 2008, el número de personas que consumieron alguna vez una sustancia ilegal aumentó en un 30% en el lapso de 5 años, entre el periodo 2002 y 2008, llegando a más 4.5 millones en la actualidad. Peor aún, son los niños y adolescentes entre los 12 y los 17 años de edad, el grupo de mayor vulnerabilidad toda vez que prácticamente el 36% de los jóvenes en ese rango de edad, se vuelven farmacodependientes. Tanto el consumo de la marihuana, como el de la cocaína, las anfetaminas, el crack, la heroína y otras sustancias han aumentado considerablemente entre la población joven. El consumo de las drogas legales – alcohol y tabaco- también ha aumentado sustancialmente por lo que hace falta revisar a fondo el esquema actual de tolerancia social y flexibilidad legal de estas drogas que resultan igualmente nocivas para la salud.
Pero más allá de las tendencias globales, hay un problema severo de desempleo, falta de oportunidades y escasas políticas para procurarles educación, actividades recreativas y culturales que explica parcialmente esta escalada en el uso de drogas entre la población joven. El consumo de drogas tiene toda clase de repercusiones nocivas para la descomposición del tejido social, la desintegración de las familias además de la pérdida invaluable del talento, la energía y las aportaciones que los jóvenes pueden hacer al desarrollo del país en distintos rubros.
Por ello, la semana próxima presentaré una iniciativa ante el pleno del Senado de la República a fin de declarar el año 2011 en nuestro país como el “Año para la prevención y rehabilitación de adicciones”. Se trata no sólo de hacer consciencia del grave problema que enfrentamos sino, adicionalmente, de hacer un exhorto a la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados a fin de que contemple una partida presupuestal especial destinada a fortalecer la estrategia nacional para la prevención y tratamiento de adicciones. El exhorto es también al Gobierno Federal y a los gobiernos locales, al Poder Judicial y a la sociedad en su conjunto para emprender un esfuerzo coordinado con el objetivo de colocar en la agenda de prioridades públicas a la prevención y rehabilitación de adicciones.
En el estado de México el problema tiene una magnitud tanto o más grave que la registrada a nivel nacional. De acuerdo con el Instituto Mexiquense contra las Adicciones, el 45% de los jóvenes en nuestra entidad abusa del alcohol de manera alarmante. Peor aún, de los 10 municipios del país donde existen las tasas superiores de consumo de drogas a nivel nacional, Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan, Tlalnepantla, Metepec y Toluca- se encuentran en el estado de México.
Como respuesta a este desafío, los legisladores locales de Acción Nacional han presentado importantes iniciativas de ley. Una de ellas, promovida por el diputado Gustavo Parra Noriega, fue aprobada esta misma semana en el Congreso mexiquense. Con esta reforma, se creará un sistema estatal contra las adicciones en el que los 125 municipios están obligados a participar en un esfuerzo centralizado que dejará atrás las décadas de dispersión para realizar acciones de prevención y tratamiento en la entidad.
Del éxito o fracaso de esfuerzos de esta naturaleza depende, en buena medida, el futuro de millones de jóvenes así como el desenlace de la escalada de violencia asociada al narcotráfico que los mexicanos venimos sufriendo.
Artículo publicado el pasado 2 de octubre en Milenio Diario, estado de México











