You are currently browsing the tag archive for the ‘Acción Nacional’ tag.

Gráfico: Milenio Diario

Hace relativamente poco tiempo, los mexicanos contamos con la herramienta idónea para decidir e incidir sobre el futuro político de nuestro país. Gradualmente desde finales de los años noventa, hemos ido cobrando consciencia de la importancia que tiene acudir a las urnas y manifestar nuestra decisión sobre el rumbo de los asuntos públicos en nuestra localidad. Mientras más ciudadanos emitan su voto, mayor exigencia tendrán las autoridades electas para responder a los legítimos reclamos de la sociedad. Sin embargo, para que los mexiquenses salgamos todos a votar este 3 de julio hay razones adicionales y muy poderosas.

En primer lugar, tenemos la oportunidad de dar paso a la alternancia en el estado de México. Por décadas, el PRI ha encabezado el gobierno mexiquense con los resultados que todos tenemos a la vista. A manos del denominado Grupo Atlacomulco, el estado de México se convirtió en una de las entidades más corruptas del país, con índices intolerables de inseguridad y desempleo, con amplias zonas en la marginación y el abandono. Y es que para los políticos priístas las prioridades eran y siguen siendo otras. Primero está la supervivencia política de su camarilla y la estructura corporativista que les cobija, su enriquecimiento personal (no olvidemos el caso Montiel y tantos otros), la protección de su imagen y luego el bienestar de los mexiquenses. Mientras buena parte del país ha efectuado una auténtica transición hacia la alternancia política, el estado de México continúa funcionando aún como un feudo autoritario en el que la impunidad y los abusos se refugian en esta falta de pluralismo político. Sin la alternancia será difícil imaginar un futuro mejor para nuestro estado y los mexiquenses seguiremos siendo tratados como botín político-electoral de una elite sin escrúpulos. El desarrollo urgente de nuestro estado se verá de nuevo obstaculizado mediante las dinámicas clientelares de siempre y tendremos que esperar otros seis años para cambiar lo que ya urgía transformar de fondo hace muchas décadas. El abstencionismo y la apatía cívica sólo fortalecen al autoritarismo y  a esta cultura de la arbitrariedad.

En segundo lugar, se trata de darle vida a un proyecto de gobierno viable, responsable y humanista. Nadie mejor para garantizarlo que Luis Felipe Bravo Mena. Mientras Eruviel Ávila representa la continuidad de ese proyecto político perverso y corrupto, Alejandro Encinas representa más corporativismo,  el desprecio a las instituciones -encarnado por Andrés Manuel López Obrador, su padrino político- y a la ciudadanía -que se manifestó a favor de una Alianza opositora contra el PRI-. Ese proyecto perpetuaría muchas prácticas del priato y, entre otras cosas, supondría un gobernador mucho más ocupado en promover la candidatura presidencial de López Obrador que en resolver los problemas de los mexiquenses. Con Bravo Mena, en cambio, podemos cambiar de fondo la forma de hacer política, de interactuar con los ciudadanos y de atender sus necesidades más urgentes. Se trata de darle una bocanada de aire fresco a una estructura de gobierno totalmente anquilosada y de compartir el poder con los ciudadanos. En una palabra, se trata de limpiar la casa y trabajar incansable y exclusivamente a favor del bienestar de los mexiquenses.

Artículo publicado el pasado 25 de junio en Milenio Diario, estado de México

 

Luis Felipe Bravo Mena | terra.com.mx

No es un secreto que el Estado de México cuenta con los sistemas educativos y de salud menos desarrollados y más inequitativos en toda la República. En promedio, al llegar a los 16 años de edad, cientos de miles de jóvenes abandonan sus estudios fundamentalmente por razones económicas. Pero el rezago social alcanza y golpea especialmente a los niños -uno de cada diez que no asisten a la escuela- y a los adultos puesto que 4 de cada 100 habitantes no saben leer ni escribir. Hay escasez de planteles e infraestructura educativa y desde luego de recursos que el gobierno estatal prefiere invertir en otros asuntos, como la promoción de su imagen. De ahí que Luis Felipe Bravo Mena proponga crear el Fondo de Infraestructura para la Educación. Se trata de destinar inversión pública para la construcción, el equipamiento, modernización y la rehabilitación de escuelas públicas. Además, propone un programa de cero analfabetismo para que no quede ni un solo mexiquense sin saber leer ni escribir. Así, consciente de la estrecha vinculación entre la educación y el desarrollo ha propuesto que ningún joven con ganas de estudiar se quede sin hacerlo a nivel bachillerato y universitario. Mediante becas-créditos para la educación y apoyos específicos a jóvenes que viven en comunidades de alta marginación, muchas de ellas indígenas, se dará un impulso sin precedente a la formación de una nueva generación de mexiquenses capaces de convertirse en agentes detonadores del desarrollo de su entorno. Ha propuesto también establecer un sistema educativo plenamente integrado al desarrollo digital con la dotación de computadoras, equipo audiovisual e Internet a todas las escuelas públicas. También se busca ampliar el sistema de escuelas de tiempo completo para los estudiantes de educación básica.

Por otro lado, urge llevar el sistema de salud a todos los rincones de la entidad. En el Estado de México faltan centros de atención, personal médico, enfermeras y medicinas. El gobierno priísta no ha invertido correctamente los recursos presupuestales destinados originalmente al sector salud mermando así la de por si precaria infraestructura en la materia. El reto que asume Bravo Mena es que al cumplir el primer año de su administración, el 100% de los mexiquenses contarán con Seguro Popular. De igual forma, lanzará un programa emergente de capacitación del personal médico y una cruzada para multiplicar las denominadas caravanas de salud preventiva. Más aún se ha decidido a construir el hospital regional de la zona sur del Estado de México, una obra inaplazable que de manera inexplicable aún no consigue hacerse realidad así como el hospital en Villa Victoria.

La doctrina humanista de Acción Nacional pone el énfasis en la persona humana como destinatario de todo ejercicio público de gobierno. Subraya el bienestar como objetivo primordial de las políticas públicas y eso es lo que Bravo Mena busca hacer realidad en el Estado de México. Apoyar a quien más lo necesita será una línea toral durante su administración. Por eso se ha comprometido a ampliar significativamente los programas de Oportunidades, Sesenta y Más y de seguridad alimentaria así como un programa estatal para atender necesidades incumplidas en materia de vivienda y desarrollo en comunidades indígenas.

Artículo publicado el pasado 18 de junio en Milenio Diario, estado de México

Entre los mexiquenses, y especialmente entre los más jóvenes, quizá  no haya un tema que preocupe tanto como el alarmante crecimiento de la tasa de desempleo en los últimos años. A fines de 2010, la tasa de desempleo abierto llegó a 6.5% de la Población Económicamente Activa, la más alta del nuevo milenio según expertos. Actualmente la situación se ha agudizado por la falta de inversión y por el abandono de rubros enteros de la actividad económica, con alto potencial de desarrollo en el estado de México, por parte de los gobiernos priístas. Esto ha producido un doloroso flujo migratorio hacia los Estados Unidos e incluso hacia otras entidades donde el capital humano mexiquense puede desarrollarse plenamente. Los jóvenes universitarios no consiguen un empleo correspondiente con su preparación y expectativas y, en consecuencia, muchos de ellos engrosan las filas del comercio informal y del subempleo mientras contemplan la indolencia de las autoridades. En este sentido, las propuestas de Luis Felipe Bravo destacan por su pertinencia. Mediante apoyos sin precedentes al campo y al sector turístico, la creación de un programa de primer empleo para los jóvenes y el otorgamiento de créditos y apoyos para el establecimiento de microempresas, particularmente a mujeres emprendedoras, se crearían empleos permanentes, formales y bien remunerados.

Gráfico: Milenio.Com

Por otro lado, los mexiquenses necesitamos transporte más barato, seguro y eficiente. Más de 7 millones de mexiquenses se transportan diariamente, a veces por muchas horas, a sus centros de trabajo en algún punto de la zona metropolitana que incluye al Distrito Federal. La vasta mayoría lo hace utilizando el transporte público. Pero esta inversión de esfuerzo y tesón de millones de ciudadanos se topa con aún mayores obstáculos. En primer lugar, lo costoso de un mediocre sistema de transporte público. Si asumimos que un trabajador gana el salario mínimo, su gasto diario en transportes equivaldría al menos a una cuarta parte. De ahí que Acción Nacional proponga no sólo una transferencia de alrededor de 300 pesos mensuales a los usuarios a fin de aminorar el impacto económico de este gasto sino hacer revisiones anuales de las condiciones en las que se encuentra el transporte público así como la creación de bases y paraderos de calidad.  En segundo lugar, se trata de un transporte sumamente inseguro. A diario la gente aborda un microbús con la zozobra de ser asaltada en cualquier momento y toma previsiones, como viajar con el dinero apenas indispensable, y ocultando otras pertenencias, para lo que parece inevitable. De ahí la propuesta de crear un grupo policial de respuesta inmediata dedicado exclusivamente a la protección de los usuarios del transporte público y la de establecer, mediante herramientas tecnológicas, un sistema de alerta para el apoyo directo a la población víctima de un ilícito. También la de crear un transporte exclusivo para mujeres que garantice su seguridad así como un programa de certificación, con alcoholímetro y antidoping, para los conductores del transporte. Destaca también la propuesta de establecer un Registro integral de la totalidad de microbuses, autobuses, combis y taxis que circulan actualmente. Todo esto deberá hacerse, como afirma el candidato, respetando los legítimos intereses de cada sector pero atendiendo principalmente a resolver tus problemas diarios. En suma, empleo bien remunerado y transporte seguro y más barato. ¡Ya es justo!

Artículo publicado el pasado 11 de junio en Milenio Diario, estado de México

Gráfico: milenio.com

Este próximo 27 de marzo, los mexiquenses iremos a las urnas a manifestar nuestra opinión sobre un tema de carácter cívico de la mayor importancia. Se trata de la consulta ciudadana, a la que convocan los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática, a fin de decidir si una alianza PAN-PRD es respaldada por el grueso de la sociedad civil en nuestro estado. Con el objetivo de garantizar la eficacia y buena marcha del diseño e implementación de este ejercicio democrático, ambos partidos han invitado a Alianza Cívica, organización no gubernamental de reputación intachable, a asumir los trabajos preparatorios y de coordinación de esta iniciativa. Más aún, un grupo de personalidades de reconocida trayectoria, coordinado por el distinguido politólogo Sergio Aguayo, asumirán la autoridad técnica-logística y estarán a cargo de prevenir, atender y decidir sobre posibles quejas o irregularidades. Alianza Cívica es probablemente una de las organizaciones ciudadanas de mayor prestigio, compromiso con la democracia y trayectoria en materia electoral en nuestro país. Su participación en este mecanismo garantizará que, sin excepción, los mexiquenses participemos directa y abiertamente, sin coerción o manipulación de ninguna índole, expresando nuestra opinión de manera libre y secreta.

En efecto, el próximo domingo 27 se instalarán aproximadamente 1,200 mesas de consulta en lugares públicos de fácil acceso y ubicación en cada uno de los municipios del estado de México. Cabe señalar que, a partir de las 9 de la mañana y hasta las 5 de la tarde, podrán participar todos los ciudadanos y ciudadanas que cumplan con dos requisitos esenciales a saber: 1) contar con una credencial de elector vigente expedida por el IFE y 2) tener su domicilio permanente en el estado de México. Esa misma noche, Alianza Cívica estará a cargo de dar a conocer los resultados de la consulta, emitirá las decisiones a que haya lugar por las posibles irregularidades que pudieran presentarse y, el miércoles 30 de marzo, entregará públicamente a los partidos los resultados definitivos. Los gastos que este ejercicio genere, serán cubiertos igualmente por ambos partidos y su debida utilización quedará adecuadamente transparentada en información pública y de fácil acceso para todos.

Las consultas ciudadanas son procesos habituales en democracias consolidadas. Utilizando las herramientas de la democracia participativa, como las consultas, las sociedades consiguen hacerse escuchar, manifestar claramente sus preferencias y, al final, decidir sobre un cúmulo de asuntos demasiado importantes como para dejarlos exclusivamente en manos de los políticos. La eventual Alianza opositora en el estado de México es sin duda uno de estos temas. Con todo y que la gran mayoría de actores políticos de oposición simpatizamos con esta iniciativa, el respaldo de la ciudadanía es indispensable para lanzar esta cruzada democratizadora. En caso de no obtenerlo, sobra decir que acataremos esa decisión y actuaremos en consecuencia. De cualquier manera, este tipo de ejercicios ya vislumbra un cambio cualitativo en la manera de hacer política en la entidad. Hay que recordar que en el estado de México está pendiente una alternancia política y una transformación de las estructuras del poder para dejar atrás décadas de autoritarismo, caciquismo, corrupción, impunidad y desprecio por la libertad ciudadana. Más allá del resultado final de esta consulta, el grupo enquistado en el poder se dará cuenta de las dimensiones de un clamor ciudadano que exige ser tomado en cuenta. Descubrirá que la sociedad tiene mucho que decir y aportar en un amplio debate público del que ha estado marginado por alrededor de 8 décadas. Ante esto ya se advierte la desazón del gobernador y su camarilla, sabedores de que la mayoría ya se decanta por un cambio de fondo. En Oaxaca, en Puebla, en Sinaloa, la sociedad tomó en sus manos el control que ostentaba un partido y sus redes clientelares. El 27 de marzo comienza un nuevo despertar para la ciudadanía mexiquense y estamos todos invitados a la celebración.

Artículo publicado el pasado 5 de marzo en Milenio Diario, estado de México

 

Foto: elmañana.com | Firma de Decreto Presidencial

Una de las más antiguas propuestas de política pública de Acción Nacional, tiene que ver precisamente con hacer deducibles de impuestos los pagos de colegiaturas escolares. Desde mediados de los años sesenta, el PAN había venido promoviendo una serie de medidas para incentivar la educación, reducir la carga fiscal que enfrentan los padres de familia que envían a sus hijos a escuelas privadas y, en última instancia, fortalecer a la entonces emergente clase media mexicana. Como podía suponerse la propuesta no prosperó frente a las administraciones priístas, mucho más interesadas en medidas populistas que en políticas responsables para apoyar a las familias mexicanas.

Bajo las administraciones panistas, en cambio, se comenzó a trabajar en la implementación de esta iniciativa. Después de un largo proceso de análisis, el pasado 15 de febrero el Presidente Felipe Calderón ha anunciado la publicación del decreto por el cual los padres de familia podrán deducir, de sus declaraciones anuales del impuesto sobre la renta, una fracción importante del costo de colegiaturas escolares de los niveles básico y medio superior para ellos mismos, sus padres e hijos. Los requisitos son solamente que los pagos se realicen con medios electrónicos, que la escuela en cuestión cuenta con reconocimiento de validez oficial de la Secretaría de Educación Pública y que el monto deducible no rebase ciertos montos que van desde 12,900 pesos anuales para educación básica (preprimaria, primaria y secundaria) y hasta 24,500 pesos anuales para educación media superior (preparatoria, bachillerato o equivalente). Las cifras no son caprichosas, sino que corresponden a los montos equivalentes al costo promedio por alumno del sistema educativo público nacional en cada uno de estos niveles.

De esta manera, como sostiene el Presidente Calderón, se atiende a un principio elemental de justicia distributiva sin que esto signifique un sacrificio fiscal que afecte los programas para elevar la cobertura y la calidad de la educación pública. De hecho, el costo fiscal calculado entre 11 y 13 mil millones de pesos será cubierto por los ahorros que el propio Gobierno Federal ha venido generando y eso seguirá permitiendo continuar con una política de apoyo decidido a la educación pública que ya registra, por ejemplo, un aumento presupuestal del 40% frente a los recursos disponibles en 2006. El Presidente también anunció que, en fecha próxima, se darán a conocer otras medidas de apoyo a la educación superior, otro rubro crucial para el desarrollo del país.

Esta medida permitirá no sólo que más de 3 millones de niños y jóvenes continúen con su formación académica sino que cientos de miles de familias podrán ahora destinar esos recursos a otras necesidades indispensables para el bienestar del hogar. Las colegiaturas deducibles bajo este esquema o el de los denominadosvouchers escolares es una práctica común en muchos países del mundo con altos niveles de calidad educativa como Alemania, Reino Unido, Suecia e incluso Chile. Funcionan porque impactan positivamente en el desarrollo del mercado interno, el dinamismo y la competitividad de la economía al tiempo que contribuyen directamente a mejorar la calidad de vida de las familias. Más aún, incentivan en las familias un interés aún mayor por invertir en educación, quizá la inversión más redituable que un país como el nuestro puede hacer para el futuro.

En efecto, se trata de una reivindicación histórica para cientos de miles de padres de familia que día a día hacen un esfuerzo mayúsculo para enviar a sus hijos a una escuela privada. Por fin, estos padres de familia no tendrán que pagar dos veces por la educación de sus hijos mediante impuestos y colegiaturas. Esto dará un fuerte respaldo a la educación privada a la que eventualmente otras familias, de menores recursos, podrán acceder. No obstante, de la educación pública y sus rezagos el Estado tiene que ocuparse aún con mayor ahínco. El objetivo debe ser que ambas –educación pública y privada- ofrezcan opciones equivalentes en accesibilidad, cobertura, calidad e infraestructura. He aquí tan sólo un primer paso, aunque de honda trascendencia.

Artículo publicado el pasado 19 de febrero en Milenio Diario, estado de México

Luis Felipe Bravo Mena

Ya lo decía recientemente Juan José Rodríguez Prats, el panismo mexiquense tiene una larga trayectoria en la que abundan éxitos y, como resultado de la condición humana en la actividad política, algunos fracasos, más bien recientes. Durante las elecciones pasadas en la entidad, el PAN registró un severo voto de castigo y, en consecuencia, abrió un amplio proceso de reflexión sobre lo que toca a los panistas hacer para recobrar plenamente la confianza ciudadana. Entre otras lecciones, destaca la de recuperar nuestros orígenes. Esto supone recuperar nuestro ideario, nuestra forma distintiva de hacer política y los principios que han orientado nuestra lucha democrática por décadas. Frente a la amenaza del adversario -un priísmo anclado en el pasado, hundido en un océano de corrupción, enraizado en lo peor de las tradiciones corporativas y autoritarias del antiguo régimen que han entorpecido el desarrollo del estado de México- Acción Nacional debe abanderar una agenda de cambio radical.

Para ello, se necesita un liderazgo con una trayectoria irreprochable dentro del partido, con un trabajo sólido y congruente entre la militancia, con una amplia experiencia y, primordialmente, con calidad moral y profundas convicciones de carácter ético. Luis Felipe Bravo Mena es, por mucho, la personalidad que reúne todos estos rasgos. Por un lado, se trata de un político que se formó en el panismo de los años ochenta, aquel que en condiciones adversas se mantuvo como oposición firme a un régimen que parecía entonces inquebrantable. Fue hombre del Maquío Clouthier en Sinaloa en 1986 y luego un cercano colaborador del entonces candidato presidencial en 1988. Junto con otros muchos hombres y mujeres valientes fue un protagonista del proceso de transición democrática que vivió nuestro país y eso acredita no sólo su compromiso con este ideario sino su amplia experiencia enfrentando a los dinosaurios que se resisten a dejar el poder. En suma, Bravo Mena es la antítesis del político improvisado, del pragmático que aprovecha las coyunturas favorables. Todo lo contrario, es un hombre acostumbrado a la adversidad, al sacrificio, y a la lucha a ras de suelo. Esa fue la tónica de las campañas de 1993 por la gubernatura de la entidad, por la presidencia municipal de Naucalpan y las que lo llevaron a ser electo Diputado Federal y Senador en 1994.

Por otro lado, Luis Felipe ha sido congruente durante toda su carrera política. Nunca ha militado en otro partido político. Nunca ha dejado atrás sus convicciones. Nadie puede señalarle algún capítulo oscuro en su pasado, su integridad está fuera de duda y siempre ha predicado con el ejemplo. Nada más ajeno a Luis Felipe que esos políticos camaleónicos que cambian el color de su piel según las circunstancias. Militando desde abajo, fue electo a la más alta responsabilidad partidista a que un panista pueda aspirar y se convirtió en el Presidente Nacional del PAN en 1999 por dos periodos consecutivos. Su exitosa gestión al frente del partido fue crucial para el aplastante triunfo de Vicente Fox en el 2000 y, en consecuencia, para hacer posible el sueño del Maquío, de Gómez Morín y de todos quienes se entregaron en esta brega de eternidad por la democracia y la alternancia.

Finalmente, Luis Felipe es un mexiquense de toda la vida. Aunque nació en Guanajuato, ha vivido prácticamente toda su vida adulta en el estado de México. Conoce mejor que nadie el estado y sus 125 municipios, conoce sus problemas y los ha vivido en carne propia. Es un mexiquense reconocido y querido por sus vecinos, un padre de familia entrañable y un ciudadano ejemplar.

Por todas estas razones, Luis Felipe Bravo Mena es no sólo el mejor candidato para representar al Partido Acción Nacional en las próximas elecciones del 3 de julio sino, si la ciudadanía se decanta por ella, el candidato idóneo para apuntalar la Alianza opositora que podría echar al PRI del Palacio de Toluca.

Artículo publicado el 12 de febrero en Milenio Diario, estado de México

En 1939, un grupo de profesionistas, intelectuales y empresarios fundaron el Partido Acción Nacional con un ideal democrático y cívico en mente. Se trataba de ir formando a la población mexicana –presa del corporativismo autoritario practicado por el partido hegemónico- en los valores que eventualmente los transformarían en ciudadanos libres y responsables. Fue un largo proceso que congregó a figuras cuyo patriotismo y estatura moral se ubicó muy por encima del contexto político del momento. Es imposible citar aquí a todos ellos pero el honor, la honestidad y la generosidad de actores clave a lo largo de su historia, explican el presente vigoroso de nuestra institución.  Desde Don Manuel Gómez Morín hasta Carlos Castillo Peraza, Adolfo Christlieb, Manuel J. Clouthier, José Ángel Conchello y Luis H. Álvarez, el partido ha sido, durante estas siete décadas, un semillero de mexicanos notables por su amor a México.

El PAN fue, por mucho tiempo, la única oposición firme al régimen autoritario en nuestro país. Llenaba plazas cuando sólo el partido de Estado lo conseguía, moviendo toda su maquinaria; ganaba elecciones cuando la inequidad era prácticamente absoluta; se oponía a la política gubernamental cuando nadie se atrevía a hacerlo y convencía a las personas de que de ellas dependía el futuro del país. Acción Nacional no era sólo un partido político. Era una escuela cívica, una academia democrática y una organización para todos quienes, por una u otra razón, nunca comulgaron con la corrupción, el autoritarismo, el populismo y la cerrazón del régimen posrevolucionario.

Con perseverancia en su lucha cívica y política, Acción Nacional logró en el 2000 lo que parecía imposible. Después de triunfos electorales muy importantes en posiciones legislativas y de gobierno en distintos estados de la República, Vicente Fox ganó la elección presidencial. Uno de los propósitos del partido se empezaba a cumplir y se abría un nuevo capítulo en nuestra historia política. El PAN conseguía darle a México un valioso e histórico obsequio: una transición pacífica hacia la democracia. Con la elección presidencial de 2006, se reafirmó la confianza que en el PAN mantienen amplios sectores de la sociedad mexicana y, una vez más, se hizo patente el rechazo de la mayoría del electorado hacia los políticos del pasado.

Por muchas razones, este aniversario del PAN es especialmente significativo. Se da en el contexto del Bicentenario de la Independencia y del centenario de la UNAM. Para Acción Nacional, 200 años del Estado Mexicano suponen el reto de seguir construyendo un país cada vez más fuerte, soberano y autónomo. La UNAM simboliza, para los panistas, no sólo el espacio donde cientos de miles de correligionarios se han formado académicamente sino el recinto educativo que encarna los ideales de libertad, tolerancia y democracia a los que aspiramos en todo el país.

Sin duda, la situación actual del partido y del país es muy distinta a la que nos vio nacer y desarrollarnos como opción de gobierno. Si bien es cierto que hemos llevado la alternancia a la Presidencia de la República y desde 1997 al Congreso de la Unión tenemos retos mayúsculos por delante. Como partido político hay que tener presente que algunos estados de la República y muchos municipios en el país no han visto llegar aún la transición democrática. Tenemos que trabajar de manera firme y decidida para, ya sea individualmente o en coalición con otros partidos políticos, conseguir que el resto del país viva a tono con los cambios políticos que son una realidad en otras entidades. También como partido tenemos el desafío de regresar a los orígenes. Es natural observar un desgaste en el ejercicio de gobierno y, como cualquier otra organización política, no somos inmunes ni a la corrupción ni a tentaciones autoritarias y patrimonialistas de toda índole. Hemos vivido duras derrotas electorales que nos han hecho reflexionar sobre la importancia de mantenernos fieles a nuestros principios humanistas, apegados a nuestra doctrina y vigilantes de no apartarnos de ninguno de ellos en nuestro actuar como autoridades, funcionarios públicos o representantes populares. Como sostiene el Senador Santiago Creel, un ejercicio de autocrítica es indispensable si es que queremos seguir en la batalla de modernizar a México y erradicar al viejo régimen al que no hemos podido derrotar del todo. Nos hace falta también un ejercicio para reorientar nuestras prioridades y ocuparnos de algunos de los obstáculos más relevantes para el crecimiento del país. Esto no implica, de ninguna manera, abandonar nuestra lucha, firme y sin contemplaciones, contra el crimen organizado.

Como lo afirmó  el Presidente Calderón, vamos por la Presidencia de la República en 2012. Necesitamos la construcción de una mayoría legislativa para sacar las reformas que nos saquen de un largo letargo económico y social. Vamos por una reforma educativa, vamos por cambios de fondo para romper los amarres del viejo régimen. Después de los triunfos electorales de julio pasado, estamos de vuelta en la pelea electoral en gran parte de la República y toca el turno del estado de México. No vamos a permitir que un autócrata perpetúe a una dinastía corrupta e inepta al frente del gobierno mexiquense. México es otro desde 2000 y once años después lo menos que merece el estado de México es un proceso de cambio democrático. Por ello, seguiremos en la batalla de mover las almas de todo México, y en los meses por venir, las de los mexiquenses.

Artículo publicado el pasado 25 de septiembre en Milenio Diario, estado de México

Mi Twitter

Cronología de Posts

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.