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Hace un par de semanas un estudiante del Instituto Politécnico Nacional me hizo una entrevista en línea que me gustaría compartir a los blogueros y estudiantes universitarios de carreras afines a las Relaciones Internacionales. Creo que las preguntas planteadas por Eduardo Meneses pueden ser de muchos universitarios. Desde luego ustedes tienen la última opinión y palabra.
Sin mayor preámbulo les dejo la entrevista:
“Mi nombre es Eduardo Meneses estudiante del 6to semestre de la Lic. en Negocios Internacionales en el IPN y quisiera ver la posibilidad de hacerle un pequeño cuestionario de 5 preguntas para un proyecto escolar.
El trabajo que estamos realizando es acerca de cómo la Cámara se pone de acuerdo que es lo que toma en cuenta para un nuevo tratado internacional”
Estimado Eduardo.

Gráfico: milenio.com
La divulgación del proyecto que preparó el ministro Arturo Zaldívar, sobre la solicitud de amparo directo promovida por Florence Cassez ante la Suprema Corte, ha provocado un importante debate sobre la importancia del debido proceso, el derecho consular y los derechos de las víctimas de delitos tan graves como el secuestro. Por un lado el ministro Zaldívar presenta, en su proyecto, un caso con severas irregularidades. Sostiene que, durante su detención, Florence Cassez fue privada del derecho fundamental de los detenidos extranjeros a la notificación, contacto y asistencia consular. Pero, peor aún, que se violentó su derecho fundamental a ser puesta a disposición inmediata ante el Ministerio Público luego de su detención. Habla de un montaje mediático que deformó la realidad con el fin de exponer a una persona frente a la sociedad como culpable de un hecho delictivo, antes de que los hechos se ventilaran en un proceso judicial. De acuerdo con el ministro Zaldívar, esto tuvo un efecto corruptor en todos el proceso penal y por tanto la evidencia incriminatoria está viciada. Por otro lado, hay numerosas voces que insisten en la necesidad de respetar los derechos de las víctimas, la forma en que la veracidad de sus testimonios se ha venido acreditando y desde luego la necesidad de castigar a quienes hayan viciado el proceso sin que esto se traduzca en la liberación automática de la inculpada. Señalan además que la lucha contra el secuestro en nuestro país se vería seriamente mermada, tanto a nivel procesal como simbólico, con la eventual liberación de Cassez y que, en definitiva, errores y vicios de procedimiento, por graves que sean, no pueden ser usados como único argumento para que el inculpado, sin más, abandone la cárcel y se invalide todo el juicio. Según esta postura. la presencia de indicios que sustentan la veracidad de los testimonios de las víctimas, y que fueron valorados positivamente en las sentencias de primera y segunda instancia, merece que el juicio y sus resultados no se invaliden del todo.
Es claro que hay argumentos de peso de ambos lados y que, en todo caso, conviene encontrar una solución intermedia que se aparte del falso debate entre si es más importante el respeto a los estándares internacionales y nacionales del debido proceso o la protección de los derechos de las víctimas. No hay que hurgar demasiado en la historia del derecho procesal penal para identificar una alternativa que bien podría reunir esta característica. Me refiero concretamente a la revisión y eventual reposición del proceso penal. Ese es finalmente el criterio que han adoptado dos importantes tribunales internacionales fallando a favor de México en distintos casos de violaciones al derecho consular de mexicanos en Estados Unidos. En el caso Avena, la Corte Internacional de Justicia determinó que la revisión y reconsideración de los juicios y las sentencias, por ejemplo mediante la celebración de nuevos procesos judiciales, era un mecanismo adecuado de reparación del daño cometido por el Estado al violar los derechos consulares de los implicados. Igualmente, ese ha sido el criterio de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos especialmente en su Opinión Consultiva 16/99 cuando determinó que la asistencia consular es un componente esencial del debido proceso y que la reposición del procedimiento está plenamente acreditada por el derecho procesal como una alternativa importante para desagraviar los vicios que pudieran presentarse. En todo caso la primera sala de la Suprema Corte tiene la última palabra y, sea cual sea su decisión final, es motivo de encomio descubrir que ejerce plenamente su potestad en materia de control constitucional y que sin su reciente activismo no puede entenderse la construcción de un estado de derecho cada vez más sólido en nuestro país.
Artículo publicado el pasado 17 de marzo en Milenio Diario, estado de México

Foto: eluniversal.com.mx | "Estampa histórica y memorable de la lucha democrática en México. Cuauhtémoc Cárdenas, junto con los aspirantes presidenciales en 1988, Manuel J. Clouthier (PAN) y Rosario Ibarra (PRT), exigen la limpieza de esa elección"
Este jueves pasado, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano recibió del Senado de la República la Medalla Belisario Domínguez. Se trata de la máxima condecoración que el Senado otorga a mexicanos eminentes que se han distinguido por sus servicios a la Nación Mexicana o la Humanidad. En la lista de los galardonados, desde su instauración en los años cincuenta, destacan hombres y mujeres que han contribuido a la construcción de este país desde distintos ámbitos. Pero, quizá junto con Don Luis H. Álvarez, pocas trayectorias como la del ingeniero Cárdenas hacen un homenaje tan claro y explícito a Belisario Domínguez, el hombre que desde la tribuna del Senado desafió al régimen totalitario y brutal que en su momento instauró Victoriano Huerta. Condecorar al ingeniero Cárdenas supone reconocer a un hombre que ha entregado la vida al cambio político en México y a uno de esos políticos de excepción para quienes las convicciones lo son todo. Se reconoce así a uno de los hombres clave para entender la transición democrática en nuestro país y al líder moral e histórico de la izquierda mexicana que más respeto y admiración despierta dentro y fuera del país. Las batallas de Cárdenas, como las de su padre, fueron batallas para cambiar a México, crear instituciones democráticas, ganar libertades ciudadanas, combatir la desigualdad y dar un vuelco a la cultura política del país recuperando los mejores ideales de la Revolución Mexicana. Como el Senador Domínguez, Cuauhtémoc Cárdenas enfrentó al régimen autoritario desde sus entrañas y al atestiguar la imposibilidad de esta empresa, se lanzó a la empresa de construir un amplio movimiento ciudadano denominado el Frente Democrático Nacional.
Su campaña por la Presidencia de la República en 1988, como la del Maquío, despertó la conciencia de millones de mexicanos que vieron el resquebrajamiento del régimen de partido único. Un fraude electoral, hoy reconocido por propios y extraños, retrasó doce años la transición democrática pero le abrió el paso a generaciones de jóvenes políticos a quienes nos inspiraron profundamente sus discursos, sus ideas y las movilizaciones a las que convocaba, a veces, junto con otros partidos y líderes políticos. Recuerdo con especial emoción aquella donde, después de la tristemente famosa “caída del sistema”, y del brazo de Manuel J. Clouthier y Rosario Ibarra de Piedra, exigió transparencia en el proceso electoral. Luego vinieron la fundación del PRD, la transición democrática en el Distrito Federal al lado de Carlos Castillo Peraza -convirtiéndose en el primer jefe de gobierno de la ciudad electo democráticamente, y finalmente el momento actual de consolidación del ingeniero Cárdenas como conciencia crítica de la izquierda mexicana, conferencista experto en temas mexicanos e impulsor de una agenda responsable de transformaciones a la economía y la política nacionales. Por ello, el galardón a este gran mexicano no es sólo un reconocimiento a su intachable trayectoria política, es también un homenaje a las contribuciones que la izquierda mexicana ha hecho para el desarrollo del país y un galardón a la democracia que, con todas sus limitaciones, es infinitamente mejor que el ancien regime. Es evidente, por lo tanto, que ésta condecoración envía un afortunado mensaje de mayores implicaciones para el futuro de México: la defensa de nuestra democracia frente a la amenaza permanente de una regresión autoritaria.
Artículo publicado hoy 29 de marzo en Milenio Diario, estado de México
@AdriGlezCar

Foto: globalmedia.mx | Unidad móvil del Programa del Cáncer de la Mujer de la Secretaría de Salud
El pasado 19 de octubre, en el contexto de la conmemoración del Día Internacional contra el Cáncer de Mama, los mexicanos volvimos a reflexionar sobre la importancia de cerrarle el paso a esta letal enfermedad que se cobra la vida de alrededor de 5 mil mexicanas cada año. Si bien 13 mil mexicanas son diagnosticadas de este padecimiento –aproximadamente 35 cada día- lo cual les permite comenzar un tratamiento médico adecuado, el problema de fondo está en la prevención, la detección temprana y el diagnóstico oportuno. Es esta escasa cultura preventiva un factor fundamental para entender la manera en que se ha convertido en la principal causa de muerte por tumor maligno entre las mexicanas. Si bien es cierto que se trata de un problema global – la Organización Mundial de la Salud estima insuficiente la tasa de detección actual de un caso cada treinta segundos- hace tiempo que el Gobierno Federal en México decidió invertir cuantiosos recursos humanos, económicos y científicos a fin de remontar esta tendencia. Desde el 2007, por ejemplo, el Seguro Popular cubre de manera gratuita el tratamiento de distintos tipos de cáncer, incluido el cáncer de mama. Con ello, la esperanza de vida de las mujeres, especialmente de escasos recursos, se ha multiplicado exponencialmente. De las 25 de cada 100 mujeres, que antes abandonaban el costoso tratamiento médico por falta de recursos, hoy solo lo abandonan 3. Esto es el resultado de un esfuerzo mayúsculo para difundir la importancia de la detección temprana mediante la puesta en marcha de numerosas unidades móviles de mastografía en el país y también la creación de 43 unidades médicas que, a nivel nacional, se ocupan prácticamente de manera exclusiva de la atención al cáncer de mama.
Sin embargo, a nivel estatal hay un rezago que no hace sino profundizarse. Tristemente este es también el caso del estado de México. En nuestra entidad, tres mujeres mueren por esta causa cada 48 horas lo cual representa 550 mujeres al año. Se trata de más del 10% de las mujeres que en todo el país fallecen por esta causa. Son muertes evitables mediante la inversión en hospitales especializados, campañas de prevención y detección oportuna. Para nadie es un secreto que en el estado de México hay un déficit crónico de infraestructura hospitalaria y cobertura médica que contrasta con nuestra realidad como la entidad más poblada del país. Pero si bien los recursos disponibles para este fin han venido aumentando sistemáticamente año tras año, son las propias autoridades de salud del estado quienes reconocen, por ejemplo, que en los últimos tres años la incidencia de cáncer de mama se ha elevado en al menos un 12%. Es vergonzoso constatar que si bien el Seguro Popular amplía su alcance en entidades como la nuestra, las autoridades estatales y municipales no han cumplido con su obligación de crear la infraestructura complementaria que atienda de manera gratuita y a tiempo a aquellas mujeres para quienes el costo de un examen de mastografía es prácticamente el del sustento semanal o incluso mensual para su familia. Si seguimos así, afirma el Dr. José Luis Barrera, director del Centro Oncológico Estatal, en el 2040 una de cada tres mujeres mexiquenses padecerá la enfermedad. Exigir a las autoridades que pongan atención a este asunto y de sumarse a esta campaña de concientización mundial es la mejor manera de recordar a las víctimas.
Artículo publicado el pasado 22 de octubre en Milenio Diario, estado de México

Foto: provincia.com.mx | El presidente Felipe Calderón encabezó la Jornada Nacional de Reforestación 2011
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), México se ubica actualmente en uno de los primeros seis lugares en materia de reforestación mundial. Como botón de muestra basta saber que, en los últimos cinco años, de los 11 mil 500 millones de árboles plantados en el mundo, los mexicanos hemos plantado 1, 150 millones. Esto significa que durante este periodo, uno de cada diez árboles plantados en el mundo ha sido plantado en México. En efecto, se trata de un logro sin precedentes que comienza a ser plenamente reconocido a nivel internacional como un referente de éxito.
El fin de semana pasado, durante el arranque de la Jornada Nacional de Reforestación 2011, el presidente Calderón informó que el país redujo su tasa de deforestación promedio, entre el 2005 y el 2010, a menos de la mitad e hizo un recuento de las políticas a implementarse para robustecer esta tendencia. Ese mismo fin de semana, en el contexto del Año Internacional de los Bosques declarado por la Organización de las Naciones Unidas, más de 127 mil personas reforestaban más de 4 mil hectáreas en 375 predios ubicados en 278 municipios de todo el país con el objetivo de plantar cuatro millones de árboles. De ellos, más del 56% de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, sobrevivirán y contribuirán a fortalecer el equilibrio ecológico, combatir el cambio climático y dotar de un medio ambiente sano y sustentable a varias generaciones de mexicanos. El objetivo es haber plantado, en julio de 2012, al menos 340 millones de árboles más.
Por supuesto que detrás de estos logros, hay muchos años de planeación responsable y políticas públicas eficaces. En primer lugar México cuenta, de acuerdo con el Banco Mundial, con el programa de pago de servicios ambientales más grande del mundo. Con programas como Pro Árbol, el Estado mexicano transfiere recursos al ejidatario para que cuide y reforeste el bosque, la selva o la montaña. Gracias a estos programas, México ha conseguido reducir sustancialmente la pérdida de hectáreas forestales puesto que mientras en 1990 perdía 350 mil, hoy solo pierde menos de la tercera parte. El objetivo a mediano plazo es llegar a una tasa cero de deforestación que nos permita reducir al mínimo los efectos negativos de la tala inmoderada, la sequía y los incendios forestales.
Como consecuencia de estos esfuerzos, México es parte de un selecto grupo de países que han dado un carácter prioritario a su contribución global en esta materia. En buena medida, es gracias a este grupo de países que la ONU ha reportado la superación de la meta anunciada en 2007 en contra del cambio climático según la cual se trataba originalmente de plantar mil millones de árboles cada año. Sin embargo, esta política ambiental no daría los mismos resultados sin la participación entusiasta de cientos de miles de personas que han tomado en sus manos la mejora de su entorno.
Artículo publicado el pasado 23 de julio en Milenio Diario, estado de México

Octavio Paz al Muro de Honor
El pasado 19 de abril, México recordó y conmemoró a uno de sus más grandes escritores y poetas en su XIII aniversario luctuoso. El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, junto con las autoridades culturales de más de 11 estados de la República, organizaron una serie de eventos destinados a celebrar y compartir la obra de Paz. El homenaje luctuoso guarda además una relación estrecha con otra efeméride relevante. Me refiero al vigésimo aniversario de su nombramiento, por la Academia Sueca, como premio Nobel de literatura 1990 celebrado hace algunas semanas. Para ello, la Casa de Moneda y el Banco de México presentaron y pusieron en circulación una nueva moneda de 20 pesos con su imagen. En este contexto de doble celebración, el Fondo de Cultura Económica preparó una nueva publicación llamada Por las sendas de la memoria. Prólogos a una obra, donde se reúnen en un solo volumen los prólogos escritos por Paz para la primera edición de sus Obras Completas en 15 volúmenes publicados en 1991.
Se trata, en efecto, del único mexicano a quien hasta el momento le ha sido concedida la máxima distinción en el mundo literario internacional y, por tanto, un personaje que traspasó fronteras en muchos sentidos.
Durante una corta pero relevante carrera diplomática que le llevó a representar a México en India, Japón y Francia, Paz tuvo oportunidad de entrar en contacto con lo mejor de la producción literaria de aquel momento. Con una curiosidad intelectual sin límites, Paz se convirtió en un artífice de un encuentro profundo entre los escritores latinoamericanos y sus pares europeos y asiáticos que constituyó un momento especialmente brillante para las letras universales. Su obra, abundante y erudita, se ocupa de México (Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, El laberinto de la Soledad) pero también del resto del mundo (Vislumbres de la India, Sendas de Oku). Aborda asuntos antropológicos e históricos (El laberinto de la soledad), temas políticos (El ogro filantrópico, Tiempo nublado, Pequeña crónica de grandes días) y de poesía, literatura y lingüística (El arco y la lira, entre muchos otros). Octavio Paz fue además un intelectual que nunca ocultó sus ideas a favor de la democracia y el liberalismo político así no fueran éstas las posiciones predominantes entre sus contemporáneos.
Esta conmemoración y las que estén por venir guardan una gran relevancia si se toman en cuenta estos elementos pero, sobretodo si se tiene presente lo que el historiador Enrique Krauze ha llamado la tendencia de este país a ser desmemoriado y cruel con sus mejores hombres. “Ningún recuento – sostiene Krauze- por más detallado que sea, puede expresar la pasión, la inteligencia y la grandeza que puso Paz en todos sus empeños”. De ahí la urgencia de recordar su obra, releer su pensamiento y poner al alcance de las nuevas generaciones a este excepcional escritor para quizá contagiarles un poco del amor que tenía hacia la palabra. Desde mi punto de vista, había méritos de sobra en la biografía y el legado cultural de Octavio Paz para que su nombre apareciera con letras de oro en el Muro de Honor del Palacio Legislativo de San Lázaro. La iniciativa desafortunadamente no prosperó pero el nombre de Paz se alza por encima de esas mezquindades con una luz que irradiará aún por mucho tiempo.
Artículo publicado el pasado 23 de abril en Milenio Diario, estado de México







