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Hace un par de semanas un estudiante del Instituto Politécnico Nacional me hizo una entrevista en línea que me gustaría compartir a los blogueros y estudiantes universitarios de carreras afines a las Relaciones Internacionales. Creo que las preguntas planteadas por Eduardo Meneses pueden ser de muchos universitarios. Desde luego ustedes tienen la última opinión y palabra.

Sin mayor preámbulo les dejo la entrevista:

“Mi nombre es Eduardo Meneses estudiante del 6to semestre de la Lic. en Negocios Internacionales en el IPN y quisiera ver la posibilidad de hacerle un pequeño cuestionario de 5 preguntas para un proyecto escolar.

El trabajo que estamos realizando es acerca de cómo la Cámara se pone de acuerdo que es lo que toma en cuenta  para un nuevo tratado internacional”

Estimado Eduardo.

Valoro mucho que te hayas acercado a conversar. 
Te contesto mi opinión a tus preguntas:
1.Cuales son los medios que la cámara toma en cuenta para la celebración de un tratado internacional?
 
El Senado de la República tiene facultades constitucionales respecto a la aprobación de los Tratados que el Poder Ejecutivo celebra con sus homólogos de otros países. Por tanto, en principio, su rol más importante tiene que ver precisamente con aprobar los mismos. No obstante, de acuerdo con una reforma constitucional al artículo 76 que entró en vigor el 12 de febrero de 2007. El Senado tiene también facultades para aprobar las decisiones a las que llegue el Ejecutivo Federal con respecto a terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos.
 
En ambos casos, el Senado cuenta con asesoría técnica de parte de las Comisiones a las que se turnan los Tratados Internacionales, o cualquiera de estas acciones posteriores a su aprobación, con el fin de evaluar la pertinencia de los mismos no sólo bajo consideraciones estrictamente jurídicas sino en relación directa con el interés nacional, los principios normativos de nuestra política exterior y en general con los beneficios que se espera obtener en distintos rubros. De acuerdo con el artículo 238 del Reglamento del Senado las comisiones cuidan, en cada caso, el cumplimiento de los principios normativos de la política exterior mexicana, así como el interés y la seguridad nacionales.
 
2. Cuales son las comisiones que se encargan para el dictamen final de un tratado internacional?
 
Normalmente, la Mesa Directiva del Senado turna a una o más Comisiones los Tratados Internacionales que remite el Ejecutivo. Actualmente hay 59 Comisiones Ordinarias. En general, es a partir de los temas que aborda cada Tratado como se decide el turno a la o las Comisiones respectivas. Por ejemplo, el reciente Tratado sobre Yacimientos Transfronterizos de Hidrocarburos entre México y Estados Unidos fue turnado, por obvias razones, a las Comisiones de Energía y Relaciones Exteriores, América del Norte.
 
3. Cual es el protocolo que da seguimiento dicha cámara para la aprobación de un tratado internacional?
 
Las Comisiones sesionan, deliberan y aprueban un dictamen a favor o en contra de la aprobación de ese Tratado. Ese dictamen, que debe ser firmado por la mayoría simple de los integrantes de cada Comisión, pasa a discutirse al pleno del Senado donde también requiere mayoría para su aprobación.  
 
4. Determine si los factores sociales son impedimento para que el estado celebre dichos tratados.
 
Todas las posibles implicaciones, negativas y positivas de un Tratado, se examinan durante la deliberación respectiva de un Tratado Internacional.
 
5. Cuales fueron los acuerdos de manera internacional que se llevaron en la cumbre del G20 en relación a tratados internacionales?
 
El G-20 es un foro de consultas y cooperación que se reúne anualmente en Cumbres de Jefes de Estado y con mayor regularidad a nivel ministerial. Será hasta la próxima Cumbre que se celebrará en Los Cabos, México. en junio próximo cuando sabremos con certeza a que acuerdos llegaron los jefes de Estado de los países miembros.
09 de marzo de 2012 | Sen. Adriana González Carrillo

Gráfico: milenio.com

La divulgación del proyecto que preparó el ministro Arturo Zaldívar, sobre la solicitud de amparo directo promovida por Florence Cassez ante la Suprema Corte, ha provocado un importante debate sobre la importancia del debido proceso, el derecho consular y los derechos de las víctimas de delitos tan graves como el secuestro. Por un lado el ministro Zaldívar presenta, en su proyecto, un caso con severas irregularidades. Sostiene que, durante su detención, Florence Cassez fue privada del derecho fundamental de los detenidos extranjeros a la notificación, contacto y asistencia consular. Pero, peor aún, que se violentó su derecho fundamental a ser puesta a disposición inmediata ante el Ministerio Público luego de su detención. Habla de un montaje mediático que deformó  la realidad con el fin de exponer a una persona frente a la sociedad como culpable de un hecho delictivo, antes de  que los hechos se ventilaran en un proceso judicial. De acuerdo con el ministro Zaldívar, esto tuvo un efecto corruptor en todos el proceso penal y por tanto la evidencia incriminatoria está viciada. Por otro lado, hay numerosas voces que insisten en la necesidad de respetar los derechos de las víctimas, la forma en que la veracidad de sus testimonios se ha venido acreditando y desde luego la necesidad de castigar a quienes hayan viciado el proceso sin que esto se traduzca en la liberación automática de la inculpada. Señalan además que la lucha contra el secuestro en nuestro país se vería seriamente mermada, tanto a nivel procesal como simbólico, con la eventual liberación de Cassez y que, en definitiva, errores y vicios de procedimiento, por graves que sean, no pueden ser usados como único argumento para que el inculpado, sin más, abandone la cárcel y se invalide todo el juicio. Según esta postura. la presencia de indicios que sustentan la veracidad de los testimonios de las víctimas, y que fueron valorados positivamente en las sentencias de primera y segunda instancia, merece que el juicio y sus resultados no se invaliden del todo.

Es claro que hay argumentos de peso de ambos lados y que, en todo caso, conviene encontrar una solución intermedia que se aparte del falso debate entre si es más importante el respeto a los estándares internacionales y nacionales del debido proceso o la protección de los derechos de las víctimas. No hay que hurgar demasiado en la historia del derecho procesal penal para identificar una alternativa que bien podría reunir esta característica. Me refiero concretamente a la revisión y eventual reposición del proceso penal. Ese es finalmente el criterio que han adoptado dos importantes tribunales internacionales fallando a favor de México en distintos casos de violaciones al derecho consular de mexicanos en Estados Unidos. En el caso Avena, la Corte Internacional de Justicia determinó que la revisión y reconsideración de los juicios y las sentencias, por ejemplo mediante la celebración de nuevos procesos judiciales, era un mecanismo adecuado de reparación del daño cometido por el Estado al violar los derechos consulares de los implicados. Igualmente, ese ha sido el criterio de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos especialmente en su Opinión Consultiva 16/99 cuando determinó que la asistencia consular es un componente esencial del debido proceso y que la reposición del procedimiento está plenamente acreditada por el derecho procesal como una alternativa importante para desagraviar los vicios que pudieran presentarse. En todo caso la primera sala de la Suprema Corte tiene la última palabra y, sea cual sea su decisión final, es motivo de encomio descubrir que ejerce plenamente su potestad en materia de control constitucional y que sin su reciente activismo no puede entenderse la construcción de un estado de derecho cada vez más sólido en nuestro país.

Artículo publicado el pasado 17 de marzo en Milenio Diario, estado de México

Foto: eluniversal.com.mx | "Estampa histórica y memorable de la lucha democrática en México. Cuauhtémoc Cárdenas, junto con los aspirantes presidenciales en 1988, Manuel J. Clouthier (PAN) y Rosario Ibarra (PRT), exigen la limpieza de esa elección"

Este jueves pasado, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano recibió del Senado de la República la Medalla Belisario Domínguez. Se trata de la máxima condecoración que el Senado otorga a mexicanos eminentes que se han distinguido por sus servicios a la Nación Mexicana o la Humanidad. En la lista de los galardonados, desde su instauración en los años cincuenta, destacan hombres y mujeres que han contribuido a la construcción de este país desde distintos ámbitos. Pero, quizá junto con Don Luis H. Álvarez, pocas trayectorias como la del ingeniero Cárdenas hacen un homenaje tan claro y explícito a Belisario Domínguez, el hombre que desde la tribuna del Senado desafió al régimen totalitario y brutal que en su momento instauró Victoriano Huerta. Condecorar al ingeniero Cárdenas supone reconocer a un hombre que ha entregado la vida al cambio político en México y a uno de esos políticos de excepción para quienes las convicciones lo son todo.  Se reconoce así a uno de los hombres clave para entender la transición democrática en nuestro país y al líder moral e histórico de la izquierda mexicana que más respeto y admiración despierta dentro y fuera del país. Las batallas de Cárdenas, como las de su padre, fueron batallas para cambiar a México, crear instituciones democráticas, ganar libertades ciudadanas, combatir la desigualdad y dar un vuelco a la cultura política del país recuperando los mejores ideales de la Revolución Mexicana. Como el Senador Domínguez, Cuauhtémoc Cárdenas enfrentó al régimen autoritario desde sus entrañas y al atestiguar la imposibilidad de esta empresa, se lanzó a la empresa de construir un amplio movimiento ciudadano denominado el Frente Democrático Nacional.

Su campaña por la Presidencia de la República en 1988, como la del Maquío, despertó la conciencia de millones de mexicanos que vieron el resquebrajamiento del régimen de partido único. Un fraude electoral, hoy reconocido por propios y extraños, retrasó doce años la transición democrática pero le abrió el paso a generaciones de jóvenes políticos a quienes nos inspiraron profundamente sus discursos, sus ideas y las movilizaciones a las que convocaba, a veces, junto con otros partidos y líderes políticos. Recuerdo con especial emoción aquella donde, después de la tristemente famosa “caída del sistema”, y del brazo de Manuel J. Clouthier y Rosario Ibarra de Piedra, exigió transparencia en el proceso electoral. Luego vinieron la fundación del PRD, la transición democrática en el Distrito Federal al lado de Carlos Castillo Peraza -convirtiéndose en el primer jefe de gobierno de la ciudad electo democráticamente, y finalmente el momento actual de consolidación del ingeniero Cárdenas como conciencia crítica de la izquierda mexicana, conferencista experto en temas mexicanos e impulsor de una agenda responsable de transformaciones a la economía y la política nacionales. Por ello, el galardón a este gran mexicano no es sólo un reconocimiento a su intachable trayectoria política, es también un homenaje a las contribuciones que la izquierda mexicana ha hecho para el desarrollo del país y un galardón a la democracia que, con todas sus limitaciones, es infinitamente mejor que el ancien regime. Es evidente, por lo tanto, que ésta condecoración envía un afortunado mensaje de mayores implicaciones para el futuro de México: la defensa de nuestra democracia frente a la amenaza permanente de una regresión autoritaria.

Artículo publicado hoy  29 de marzo en Milenio Diario, estado de México

@AdriGlezCar

Foto: globalmedia.mx | Unidad móvil del Programa del Cáncer de la Mujer de la Secretaría de Salud

El pasado 19 de octubre, en el contexto de la conmemoración del Día Internacional contra el Cáncer de Mama, los mexicanos volvimos a reflexionar sobre la importancia de cerrarle el paso a esta letal enfermedad que se cobra la vida de alrededor de 5 mil mexicanas cada año. Si bien 13 mil mexicanas son diagnosticadas de este padecimiento –aproximadamente 35 cada día- lo cual les permite comenzar un tratamiento médico adecuado, el problema de fondo está en la prevención, la detección temprana y el diagnóstico oportuno. Es esta escasa cultura preventiva un factor fundamental para entender la manera en que se ha convertido en la principal causa de muerte por tumor maligno entre las mexicanas. Si bien es cierto que se trata de un problema global – la Organización Mundial de la Salud estima insuficiente la tasa de detección actual de un caso cada treinta segundos- hace tiempo que el Gobierno Federal en México decidió invertir cuantiosos recursos humanos, económicos y científicos a fin de remontar esta tendencia. Desde el 2007, por ejemplo, el Seguro Popular cubre de manera gratuita el tratamiento de distintos tipos de cáncer, incluido el cáncer de mama. Con ello, la esperanza de vida de las mujeres, especialmente de escasos recursos, se ha multiplicado exponencialmente. De las 25 de cada 100 mujeres, que antes abandonaban el costoso tratamiento médico por falta de recursos, hoy solo lo abandonan 3. Esto es el resultado de un esfuerzo mayúsculo para difundir la importancia de la detección temprana mediante la puesta en marcha de numerosas unidades móviles de mastografía en el país y también la creación de 43 unidades médicas que, a nivel nacional, se ocupan prácticamente de manera exclusiva de la atención al cáncer de mama.

Sin embargo, a nivel estatal hay un rezago que no hace sino profundizarse. Tristemente este es también el caso del estado de México. En nuestra entidad, tres mujeres mueren por esta causa cada 48 horas lo cual representa 550 mujeres al año. Se trata de más del 10% de las mujeres que en todo el país fallecen por esta causa. Son muertes evitables mediante la inversión en hospitales especializados, campañas de prevención y detección oportuna. Para nadie es un secreto que en el estado de México hay un déficit crónico de infraestructura hospitalaria y cobertura médica que contrasta con nuestra realidad como la entidad más poblada del país. Pero si bien los recursos disponibles para este fin han venido aumentando sistemáticamente año tras año, son las propias autoridades de salud del estado quienes reconocen, por ejemplo, que en los últimos tres años la incidencia de cáncer de mama se ha elevado en al menos un 12%. Es vergonzoso constatar que si bien el Seguro Popular amplía su alcance en entidades como la nuestra, las autoridades estatales y municipales no han cumplido con su obligación de crear la infraestructura complementaria que atienda de manera gratuita y a tiempo a aquellas mujeres para quienes el costo de un examen de mastografía es prácticamente el del sustento semanal o incluso mensual para su familia. Si seguimos así, afirma el Dr. José Luis Barrera, director del Centro Oncológico Estatal, en el 2040 una de cada tres mujeres mexiquenses padecerá la enfermedad. Exigir a las autoridades que pongan atención a este asunto y de sumarse a esta campaña de concientización mundial es la mejor manera de recordar a las víctimas.

Artículo publicado el pasado 22 de octubre en Milenio Diario, estado de México

Foto: Starmedia.Com | Lech Walesa

En la Declaración del Milenio, las Naciones Unidas decidieron reconocer, como uno de los valores fundamentales para la conducción de los asuntos públicos en el siglo XXI, el principio de la solidaridad. Bajo la inspiración de uno de los movimientos cívicos y sindicales más influyentes de las últimas dos décadas del siglo XX – el denominado grupo Solidaridad que llevó al poder a Lech Walesa en el contexto de la democratización polaca (Solidarność en esa lengua)-, la Asamblea General se dio a la tarea de divulgar la trascendencia de este concepto para propiciar una distribución más justa y equitativa de las oportunidades para el desarrollo integral de las personas. La idea fue establecer el 31 de agosto de cada año, en homenaje a la constitución de Solidarność en 1980, como el Día Internacional de la Solidaridad a fin de enviar un mensaje sobre el potencial que esta noción filosófica supone para el buen gobierno, el desarrollo socioeconómico y la paz mundial. Tomando como base el derecho natural y de gentes, la doctrina moderna del solidarismo pone el énfasis en una especie de contrato social que vincula a los seres humanos y que los obliga a regular su interacción mediante un permanente equilibrio entre lo que se aporta y lo que se recibe. Para la corrección de las desigualdades, pugna por una especie de distribución justa en el cumplimiento de la deuda social que todos los individuos tienen con respecto a la comunidad en la que viven. La forma de hacerlo, según imaginaron grandes teóricos del solidarismo como León Bourgeois, Premio Nóbel de la Paz y fundador de la Liga de las Naciones, era precisamente a través del estímulo a organizaciones ciudadanas, atentas a la forma en que nuestros actos tienen una repercusión en la vida colectiva.

A más de una década del establecimiento de esta importante conmemoración multilateral vemos con tristeza y asombro el terreno que ganan precisamente quienes se oponen a la solidaridad como método y fin último de la sociedad política. Por un lado el individualismo en su vertiente más egoísta ha hecho estragos en la economía mundial. Por el otro, eventos funestos ocurridos especialmente en Europa, nos hacen un llamado atento sobre los peligros de esa filosofía política que no cree en la integración de sociedades multiétnicas y que apuesta por el enfrentamiento con “los otros” sólo porque son diferentes. Peor aún, la desigualdad económica campea y vuelve profundamente inestables a sociedades que creíamos imposibles de resquebrajar. Es por ello que la Declaración no es un ejercicio retórico sino un clamor para releer, por ejemplo, a todos estos grandes pensadores en el periodo de entreguerras quienes, como Bourgeois, buscaron evitar una nueva conflagración mundial al ir al fondo del resentimiento, el odio, la desigualdad y la división al interior de los países industrializados. Aunque el riesgo de que se origine un conflicto de esas proporciones es bastante reducido, todos estos elementos están más o menos presentes en la discusión política actual tanto o aún más que en la década de los años veinte. Para Bourgeois, cualquier proyecto social puede sentirse satisfecho en la medida en que la consideración por el otro adquiera un carácter prioritario. En la realización práctica y cotidiana de este ideal, hay muchos países rezagados. Y me temo que México sigue siendo uno de ellos. Por eso, conviene tener presente que antes que una agenda social necesitamos una agenda solidaria que se ocupe de corregir desigualdades, quizá una de nuestras mayores vulnerabilidades en un contexto global de por sí enrarecido por una crisis financiera y, por momentos, moral.

Artículo publicado el pasado 27 de agosto en Milenio Diario, estado de México

Gráfico: Milenio Diario

La red de Colegios auspiciados por El Colegio de México (COLMEX) tiene en el Colegio Mexiquense a su institución más joven. Creado en 1986, el Colegio Mexiquense se conformó como uno más de los veintisiete centros públicos de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) así como el miembro más reciente de la Red de Colegios y Centros de Investigación en Ciencias Sociales donde además del COLMEX participan, notablemente, los Colegios de la Frontera Norte y Sur, de Jalisco, Michoacán, Sonora y San Luis por mencionar tan sólo algunos. Como en todos estos casos, la idea de crear un centro de investigación, docencia y divulgación del conocimiento en las áreas sociales y humanísticas en el estado de México tiene larga data. Pero fue hace 25 años precisamente que se emprendió el esfuerzo de reunir los recursos financieros y humanos para, desde la academia de excelencia y rigor analítico, hacer una aportación sustantiva al debate sobre el desarrollo económico y social de nuestra entidad.

Desde la instauración en 1987 de los primeros programas de maestría sobre Desarrollo Municipal y Ciencias Sociales, el Colegio Mexiquense ha venido contribuyendo, desde distintas áreas del conocimiento, a interpretar la historia social y económica del estado de México y a ofrecer soluciones a los grandes problemas que enfrenta nuestro estado. Desde entonces, grandes historiadores, demógrafos, sociólogos, politólogos y urbanistas se han dado cita en la antigua Hacienda de Santa Cruz de los Patos en Zinacantepec para analizar la historia y la sociedad contemporánea en su dimensión regional y local. Alrededor de múltiples proyectos docentes -un Doctorado, dos Maestrías además de distintos Talleres y Diplomados- y de divulgación – la Gaceta de Ciencias Sociales y Humanidades o la Revista Economía, Sociedad y Territorio- un nutrido grupo de expertos de la más alta calidad en el Sistema Nacional de Investigadores han producido investigación de vanguardia cuya calidad comienza ya a reconocerse internacionalmente. Aunque sus contribuciones al análisis histórico y político de nuestra entidad son invaluables, el Colegio se ocupa igualmente de temas nacionales e internacionales en su agenda de investigación. Así, por ejemplo, ha producido publicaciones notables sobre la inserción de México en la globalización y las relaciones de México con la Unión Europea, así como monografías de gran calidad sobre las microfinanzas en México, las organizaciones de la sociedad civil y sobre el denominado tercer sector en la economía nacional. Para celebrar sus primeros 25 años, el Colegio arranca esta semana con la inauguración de su nueva sede en Toluca y con varios encuentros académicos que convocarán a ponentes de gran prestigio provenientes de las mejores universidades del mundo.

Se trata sin duda de una gran fiesta que debe llenarnos de orgullo a los mexiquenses. Instituciones como el Colegio son precisamente las que necesitamos para hacer un diagnóstico objetivo sobre nuestra realidad, educar a la próxima generación de funcionarios públicos, académicos e intelectuales así como promover políticas públicas que transformen a México. A todos los estudiantes, profesores, investigadores, autoridades, empleados y egresados de El Colegio Mexiquense, ¡Muchas Felicidades!

Artículo publicado el pasado 13 de agosto en Milenio, estado de México

Gráfico: Milenio Diario

Recientemente, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer los resultados de su medición de pobreza 2010. Las cifras, que arrojan un penoso crecimiento de la pobreza en el país, dan cuenta del impacto que la crisis financiera global ha tenido en México a pesar de las políticas de contención que implementó la administración actual. Con todo y este adverso contexto internacional, las cifras del Coneval reportan que se redujeron carencias importantes en materia de seguridad social, vivienda y educación y demuestran que hubo un trabajo importante para contener la pobreza extrema. Sin embargo, al observar tan sólo la dimensión nacional de este fenómeno se pierde de vista un aspecto crucial para su análisis objetivo. Si bien la crisis financiera es una variable que explica este resultado adverso en la lucha contra la pobreza, lo hace tan sólo parcialmente. La otra variable tiene que ver con lo que los Estados de la Federación han hecho o han dejado de hacer al respecto. El informe lo dice claramente cuando advierte que los cambios en las entidades federativas tienen un impacto mayúsculo en el aumento, a nivel nacional, del porcentaje de la población en situación de pobreza y, por ende, en la caída reciente en el ingreso de los hogares mexicanos.

De acuerdo con esta medición, Veracruz registró el mayor aumento en el número de personas pobres mientras que el estado de México presentó el mayor incremento, entre todas las entidades de la República, en el número de personas en pobreza extrema del 2008 al 2010. En estos dos años, el número de personas en situación de pobreza extrema, es decir viviendo con ingresos menores a 978 pesos al mes en zonas urbanas y 684 pesos en áreas rurales, aumentó considerablemente al pasar de 1 millón a 1 millón 214 mil ciudadanos. De igual forma, la población que vive condiciones de vulnerabilidad por tener ingresos inferiores al valor de la línea de bienestar se incrementó también al pasar de 558 a 837 mil personas en esta situación. En suma, se estima que prácticamente el 43% de la población mexiquense vive en condiciones de pobreza con aproximádamente 5 millones 293 mil mexiquenses que viven en situación de pobreza moderada. Especialmente doloroso resulta constatar que desde hace décadas, la población indígena en nuestro estado, otomíes en Temoaya, mazahuas en San Felipe del Progreso, matlazincas, nahuas y tlahuicas en distintas regiones viven en condiciones de pobreza alimentaria, vulnerabilidad estructural y marginación frente a una criminal inacción de administraciones estatales.

Para asombro e indignación de todos los mexiquenses, el gobierno estatal ha venido contando con presupuestos millonarios para establecer programas sociales, de infraestructura, capacitación y empleo que reduzcan la desigualdad y combatan la pobreza. Sin embargo, no es un secreto que el grupo en el poder ha preferido emplearlos para propósitos distintos, la mayoría de carácter político-electoral, dejando el peor legado de miseria en nuestra historia. Por ello, habrá que vigilar de cerca el desempeño del gobernador electo, exigirle que atienda esta problemática e impedir aún peores negligencias en este rubro.

 

Artículo publicado el pasado 6 de agosto en Milenio Diario

Foto: Ignacio González - GPPAN

El jueves pasado, en el emblemático Castillo de Chapultepec -donde se firmaron los célebres acuerdos de paz que dieron fin a doce años de guerra civil en El Salvador- tuvo lugar una reunión sin precedentes. Un grupo de legisladores de ambas Cámaras del Congreso de la Unión y alrededor de 40 integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad nos reunimos con el propósito de escuchar sus demandas e intercambiar puntos de vista sobre la agenda de cambios que el poeta Javier Sicilia ha venido exigiendo a los distintos actores políticos del país.  Como era previsible, la reunión se apartó de los formatos habituales y consiguió convertirse, al igual que aquella reunión con el presidente Calderón y su gabinete hace algunas semanas, en un diálogo franco y abierto sobre los efectos de la violencia que azota a nuestro país.

Quienes participamos de este encuentro fuimos testigos del dolor, la indignación y la desesperanza que invade a las familias de las víctimas. Escuchamos testimonios y recibimos señalamientos críticos, la gran mayoría fundados, a las omisiones e insuficiencias de nuestra actividad legislativa en el contexto  del combate contra el crimen organizado. Sus intervenciones nos hicieron recordar no sólo nuestro deber como legisladores y representantes populares sino que subrayaron lo mucho que podemos hacer para construir políticas de Estado que prevengan la violencia, atiendan a las víctimas y a sus deudos y favorezcan el camino hacia una reconciliación que resulta inaplazable. Se trata de crear instituciones, coadyuvar para limpiar otras de la corrupción, la ineficacia y la impunidad, convertirnos en garantes de los derechos de las víctimas, en promotores de la reconstrucción del tejido social en distintos puntos del país y, en suma, unirnos a este movimiento ciudadano no sin antes pedir perdón por no haber sido capaces de actuar con la agilidad y la diligencia que exigen los tiempos actuales. Como dijo alguien, ese día parece haber cambiado algo muy importante en el Congreso. Por primera vez en mucho tiempo no se escuchaba tan clara y fuerte la voz de la ciudadanía y no se sentía que el Congreso fuera realmente la casa de todos los mexicanos. Pero más allá de esto, la reunión logró resultados concretos y específicos. El primero fue una serie de compromisos concretos para discutir y aprobar, con urgencia y en el menor tiempo posible, un conjunto de iniciativas. La agenda legislativa incluye una reforma política que ponga el acento en mecanismos de democracia participativa y de rendición de cuentas, una ley de víctimas que establezca un fondo para su atención, la aprobación de una ley contra las desapariciones forzadas y de la denominada ley 5 de junio que cambie radicalmente los criterios con los que operan las guarderías y estancias infantiles. La participación del Poder Legislativo será también crucial para hacer posibles otros compromisos que incluyen la auditoría ciudadana de la policía federal y la creación de una Comisión de la verdad que ponga nombre y apellido a las víctimas, honre su memoria e investigue las circunstancias en que perdieron la vida.

De principio a fin fue una reunión extraordinaria. Un ejercicio democrático y una llamada de alerta para empatar las prioridades de nuestro oficio legislativo con las demandas más sentidas de la sociedad.

Artículo publicado el pasado 30 de julio en Milenio Diario, estado de México

Foto: provincia.com.mx | El presidente Felipe Calderón encabezó la Jornada Nacional de Reforestación 2011

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), México se ubica actualmente en uno de los primeros seis lugares en materia de reforestación mundial. Como botón de muestra basta saber que, en los últimos cinco años, de los 11 mil 500 millones de árboles plantados en el mundo, los mexicanos hemos plantado 1, 150 millones. Esto significa que durante este periodo, uno de cada diez árboles plantados en el mundo ha sido plantado en México. En efecto, se trata de un logro sin precedentes que comienza a ser plenamente reconocido a nivel internacional como un referente de éxito.

El fin de semana pasado, durante el arranque de la Jornada Nacional de Reforestación 2011, el presidente Calderón informó que el país redujo su tasa de deforestación promedio, entre el 2005 y el 2010, a menos de la mitad e hizo un recuento de las políticas a implementarse para robustecer esta tendencia. Ese mismo fin de semana, en  el contexto del Año Internacional de los Bosques declarado por la Organización de las Naciones Unidas, más de 127 mil personas reforestaban más de 4 mil hectáreas en 375 predios ubicados en 278 municipios de todo el país con el objetivo de plantar cuatro millones de árboles. De ellos, más del 56% de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, sobrevivirán y contribuirán a fortalecer el equilibrio ecológico, combatir el cambio climático y dotar de un medio ambiente sano y sustentable a varias generaciones de mexicanos. El objetivo es haber plantado, en julio de 2012, al menos 340 millones de árboles más.

Por supuesto que detrás de estos logros, hay muchos años de planeación responsable y políticas públicas eficaces.  En primer lugar México cuenta, de acuerdo con el Banco Mundial, con el programa de pago de servicios ambientales más grande del mundo. Con programas como Pro Árbol, el Estado mexicano transfiere recursos al ejidatario para que cuide y reforeste el bosque, la selva o la montaña. Gracias a estos programas, México ha conseguido reducir sustancialmente la pérdida de hectáreas forestales puesto que mientras en 1990 perdía 350 mil, hoy solo pierde menos de la tercera parte. El objetivo a mediano plazo es llegar a una tasa cero de deforestación que nos permita reducir al mínimo los efectos negativos de la tala inmoderada, la sequía y los incendios forestales.

Como consecuencia de estos esfuerzos, México es parte de un selecto grupo de países que han dado un carácter prioritario a su contribución global en esta materia. En buena medida, es gracias a este grupo de países que la ONU ha reportado la superación de la meta anunciada en 2007 en contra del cambio climático según la cual se trataba originalmente de plantar mil millones de árboles cada año. Sin embargo, esta política ambiental no daría los mismos resultados sin la participación entusiasta de cientos de miles de personas que han tomado en sus manos la mejora de su entorno.

Artículo publicado el pasado 23 de julio en Milenio Diario, estado de México

Octavio Paz al Muro de Honor

El pasado 19 de abril, México recordó y conmemoró a uno de sus más grandes escritores y poetas en su XIII aniversario luctuoso. El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, junto con las autoridades culturales de más de 11 estados de la República, organizaron una serie de eventos destinados a celebrar y compartir la obra de Paz. El homenaje luctuoso guarda además una relación estrecha con otra efeméride relevante. Me refiero al vigésimo aniversario de su nombramiento, por la Academia Sueca, como premio Nobel de literatura 1990 celebrado hace algunas semanas. Para ello, la Casa de Moneda y el Banco de México presentaron y pusieron en circulación una nueva moneda de 20 pesos con su imagen. En este contexto de doble celebración, el Fondo de Cultura Económica preparó una nueva publicación llamada Por las sendas de la memoria. Prólogos a una obra, donde se reúnen en un solo volumen los prólogos escritos por Paz para la primera edición de sus Obras Completas en 15 volúmenes publicados en 1991.

Se trata, en efecto, del único mexicano a quien hasta el momento le ha sido concedida la máxima distinción en el mundo literario internacional y, por tanto, un personaje que traspasó fronteras en muchos sentidos.

Durante una corta pero relevante carrera diplomática que le llevó a representar a México en India, Japón y Francia, Paz tuvo oportunidad de entrar en contacto con lo mejor de la producción literaria de aquel momento. Con una curiosidad intelectual sin límites, Paz se convirtió en un artífice de un encuentro profundo entre los escritores latinoamericanos y sus pares europeos y asiáticos que constituyó un momento especialmente brillante para las letras universales. Su obra, abundante y erudita, se ocupa de México (Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, El laberinto de la Soledad) pero también del resto del mundo (Vislumbres de la India, Sendas de Oku). Aborda asuntos antropológicos e históricos (El laberinto de la soledad), temas políticos (El ogro filantrópico, Tiempo nublado, Pequeña crónica de grandes días) y de poesía, literatura y lingüística (El arco y la lira, entre muchos otros). Octavio Paz fue además un intelectual que nunca ocultó sus ideas a favor de la democracia y el liberalismo político así no fueran éstas las posiciones predominantes entre sus contemporáneos.

Esta conmemoración y las que estén por venir guardan una gran relevancia si se toman en cuenta estos elementos pero, sobretodo si se tiene presente lo que el historiador Enrique Krauze ha llamado la tendencia de este país a ser desmemoriado y cruel con sus mejores hombres. “Ningún recuento – sostiene Krauze- por más detallado que sea, puede expresar la pasión, la inteligencia y la grandeza que puso Paz en todos sus empeños”. De ahí la urgencia de recordar su obra, releer su pensamiento y poner al alcance de las nuevas generaciones a este excepcional escritor para quizá contagiarles un poco del amor que tenía hacia la palabra. Desde mi punto de vista, había méritos de sobra en la biografía y el legado cultural de Octavio Paz para que su nombre apareciera con letras de oro en el Muro de Honor del Palacio Legislativo de San Lázaro. La iniciativa desafortunadamente no prosperó pero el nombre de Paz se alza por encima de esas mezquindades con una luz que irradiará aún por mucho tiempo.

Artículo publicado el pasado 23 de abril en Milenio Diario, estado de México

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