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foto: animalpolitico.com | Josefina Vázquez Mota

Mañana domingo 5 de febrero, el PAN tiene la oportunidad de refrendar una historia democrática que lo distingue frente al resto de los partidos políticos en México. Me refiero no sólo a una profunda convicción democrática en el ejercicio del gobierno sino a la democracia interna que venimos practicando cada vez con mayor ahínco. En esta ocasión, los panistas elegiremos a quien abanderará nuestra candidatura a la Presidencia de la República y por primera vez en nuestra historia tendremos la oportunidad de elegir candidata. No podría ser de otra manera puesto que fue nuestro partido el que exigió -antes que muchos otros- el voto para las mujeres y el que reconoce todos los días el liderazgo femenino en posiciones políticas de gran relevancia. Pero mañana los panistas tenemos una cita con la historia de nuestro partido y de nuestro país. La apuesta es, nada menos que, transformar a México desde una perspectiva femenina, tal y como muchos otros países de nuestro hemisferio lo están haciendo actualmente, y concentrándose en una serie de temas clave para el desarrollo nacional en el siglo XXI. Y es que Josefina Vázquez Mota es una gran representante de todo lo que miles de mujeres hemos venido aportando, desde distintas trincheras y por varias décadas, a la vida pública en nuestro país.

En primer lugar, representa a mujeres de lucha que mediante su esfuerzo incansable han conseguido mejores condiciones de vida para ellas y sus familias. Josefina, de orígenes más bien modestos, pudo ir a la Universidad y luego desenvolverse con éxito en su profesión como periodista y economista por su propio esfuerzo. Sin padrinazgos de ninguna índole y tan sólo armada de su talento, Josefina también emprendió -por invitación del PAN- una carrera política extraordinaria.Su trayectoria ilustra, por ello, la manera en que el PAN se ha consolidado como una organización política que busca a los mejores ciudadanos y les ofrece la vía partidista como instrumento para trabajar en favor del bien común. “Nuestra alianza es con los ciudadanos”, ha repetido en numerosas ocasiones y es que, junto con Isabel Miranda en el Distrito Federal, Josefina refrenda el espíritu ciudadano del PAN. Precisamente el espíritu a partir del cual el Maquío construyó una oferta política con la sociedad y no con la clase política.

En segundo lugar, la carrera política de Josefina no puede disociarse desu paso por dos Secretarías de Estado cuya agenda plantea dos prioridades indiscutibles para el país. Su exitosa experiencia en la Secretaría de Desarrollo Social primero y en la Secretaría de Educación Pública después la convierten en la aspirante de mayor preparación paraencabezar la doble tarea de reducir la pobreza y mejorar la calidad de la educación. Sus propuestas de campaña reflejan fielmente estas convicciones y responden directamente a las inquietudes de millones de ciudadanos que queremos Crecer Más, Aprender Mejor y Vivir en Paz. El México Posible del que habla Josefina es precisamente el que apuesta fuerte por la educación y contra la desigualdad. De ahí su compromiso de aumentar de 7 a 14 millones, el número de becas que reciben estudiantes de educación superior en todo el país, de crear 170 nuevos planteles educativos y de apostar por un nuevo seguro universitario. Josefina habla con conocimiento de causa sobre los atavismos de la educación en México y es ella, con toda seguridad, quien tiene la capacidad para superarlos. Por estas razones, los invito amigas y amigos panistas a hacer lo que siempre hemos hecho: votar en libertad y elegir a la persona que mejor representa nuestros ideales. Vamos con Josefina a construir, entre todos, ese México posible de oportunidades, educación y paz que tanto anhelamos. @AdriGlezCar

Artículo publicado hoy 4 de febrero en Milenio Diario, estado de México

Gráfico: Milenio Diario

Hace relativamente poco tiempo, los mexicanos contamos con la herramienta idónea para decidir e incidir sobre el futuro político de nuestro país. Gradualmente desde finales de los años noventa, hemos ido cobrando consciencia de la importancia que tiene acudir a las urnas y manifestar nuestra decisión sobre el rumbo de los asuntos públicos en nuestra localidad. Mientras más ciudadanos emitan su voto, mayor exigencia tendrán las autoridades electas para responder a los legítimos reclamos de la sociedad. Sin embargo, para que los mexiquenses salgamos todos a votar este 3 de julio hay razones adicionales y muy poderosas.

En primer lugar, tenemos la oportunidad de dar paso a la alternancia en el estado de México. Por décadas, el PRI ha encabezado el gobierno mexiquense con los resultados que todos tenemos a la vista. A manos del denominado Grupo Atlacomulco, el estado de México se convirtió en una de las entidades más corruptas del país, con índices intolerables de inseguridad y desempleo, con amplias zonas en la marginación y el abandono. Y es que para los políticos priístas las prioridades eran y siguen siendo otras. Primero está la supervivencia política de su camarilla y la estructura corporativista que les cobija, su enriquecimiento personal (no olvidemos el caso Montiel y tantos otros), la protección de su imagen y luego el bienestar de los mexiquenses. Mientras buena parte del país ha efectuado una auténtica transición hacia la alternancia política, el estado de México continúa funcionando aún como un feudo autoritario en el que la impunidad y los abusos se refugian en esta falta de pluralismo político. Sin la alternancia será difícil imaginar un futuro mejor para nuestro estado y los mexiquenses seguiremos siendo tratados como botín político-electoral de una elite sin escrúpulos. El desarrollo urgente de nuestro estado se verá de nuevo obstaculizado mediante las dinámicas clientelares de siempre y tendremos que esperar otros seis años para cambiar lo que ya urgía transformar de fondo hace muchas décadas. El abstencionismo y la apatía cívica sólo fortalecen al autoritarismo y  a esta cultura de la arbitrariedad.

En segundo lugar, se trata de darle vida a un proyecto de gobierno viable, responsable y humanista. Nadie mejor para garantizarlo que Luis Felipe Bravo Mena. Mientras Eruviel Ávila representa la continuidad de ese proyecto político perverso y corrupto, Alejandro Encinas representa más corporativismo,  el desprecio a las instituciones -encarnado por Andrés Manuel López Obrador, su padrino político- y a la ciudadanía -que se manifestó a favor de una Alianza opositora contra el PRI-. Ese proyecto perpetuaría muchas prácticas del priato y, entre otras cosas, supondría un gobernador mucho más ocupado en promover la candidatura presidencial de López Obrador que en resolver los problemas de los mexiquenses. Con Bravo Mena, en cambio, podemos cambiar de fondo la forma de hacer política, de interactuar con los ciudadanos y de atender sus necesidades más urgentes. Se trata de darle una bocanada de aire fresco a una estructura de gobierno totalmente anquilosada y de compartir el poder con los ciudadanos. En una palabra, se trata de limpiar la casa y trabajar incansable y exclusivamente a favor del bienestar de los mexiquenses.

Artículo publicado el pasado 25 de junio en Milenio Diario, estado de México

 

Luis Felipe Bravo Mena | terra.com.mx

No es un secreto que el Estado de México cuenta con los sistemas educativos y de salud menos desarrollados y más inequitativos en toda la República. En promedio, al llegar a los 16 años de edad, cientos de miles de jóvenes abandonan sus estudios fundamentalmente por razones económicas. Pero el rezago social alcanza y golpea especialmente a los niños -uno de cada diez que no asisten a la escuela- y a los adultos puesto que 4 de cada 100 habitantes no saben leer ni escribir. Hay escasez de planteles e infraestructura educativa y desde luego de recursos que el gobierno estatal prefiere invertir en otros asuntos, como la promoción de su imagen. De ahí que Luis Felipe Bravo Mena proponga crear el Fondo de Infraestructura para la Educación. Se trata de destinar inversión pública para la construcción, el equipamiento, modernización y la rehabilitación de escuelas públicas. Además, propone un programa de cero analfabetismo para que no quede ni un solo mexiquense sin saber leer ni escribir. Así, consciente de la estrecha vinculación entre la educación y el desarrollo ha propuesto que ningún joven con ganas de estudiar se quede sin hacerlo a nivel bachillerato y universitario. Mediante becas-créditos para la educación y apoyos específicos a jóvenes que viven en comunidades de alta marginación, muchas de ellas indígenas, se dará un impulso sin precedente a la formación de una nueva generación de mexiquenses capaces de convertirse en agentes detonadores del desarrollo de su entorno. Ha propuesto también establecer un sistema educativo plenamente integrado al desarrollo digital con la dotación de computadoras, equipo audiovisual e Internet a todas las escuelas públicas. También se busca ampliar el sistema de escuelas de tiempo completo para los estudiantes de educación básica.

Por otro lado, urge llevar el sistema de salud a todos los rincones de la entidad. En el Estado de México faltan centros de atención, personal médico, enfermeras y medicinas. El gobierno priísta no ha invertido correctamente los recursos presupuestales destinados originalmente al sector salud mermando así la de por si precaria infraestructura en la materia. El reto que asume Bravo Mena es que al cumplir el primer año de su administración, el 100% de los mexiquenses contarán con Seguro Popular. De igual forma, lanzará un programa emergente de capacitación del personal médico y una cruzada para multiplicar las denominadas caravanas de salud preventiva. Más aún se ha decidido a construir el hospital regional de la zona sur del Estado de México, una obra inaplazable que de manera inexplicable aún no consigue hacerse realidad así como el hospital en Villa Victoria.

La doctrina humanista de Acción Nacional pone el énfasis en la persona humana como destinatario de todo ejercicio público de gobierno. Subraya el bienestar como objetivo primordial de las políticas públicas y eso es lo que Bravo Mena busca hacer realidad en el Estado de México. Apoyar a quien más lo necesita será una línea toral durante su administración. Por eso se ha comprometido a ampliar significativamente los programas de Oportunidades, Sesenta y Más y de seguridad alimentaria así como un programa estatal para atender necesidades incumplidas en materia de vivienda y desarrollo en comunidades indígenas.

Artículo publicado el pasado 18 de junio en Milenio Diario, estado de México

Entre los mexiquenses, y especialmente entre los más jóvenes, quizá  no haya un tema que preocupe tanto como el alarmante crecimiento de la tasa de desempleo en los últimos años. A fines de 2010, la tasa de desempleo abierto llegó a 6.5% de la Población Económicamente Activa, la más alta del nuevo milenio según expertos. Actualmente la situación se ha agudizado por la falta de inversión y por el abandono de rubros enteros de la actividad económica, con alto potencial de desarrollo en el estado de México, por parte de los gobiernos priístas. Esto ha producido un doloroso flujo migratorio hacia los Estados Unidos e incluso hacia otras entidades donde el capital humano mexiquense puede desarrollarse plenamente. Los jóvenes universitarios no consiguen un empleo correspondiente con su preparación y expectativas y, en consecuencia, muchos de ellos engrosan las filas del comercio informal y del subempleo mientras contemplan la indolencia de las autoridades. En este sentido, las propuestas de Luis Felipe Bravo destacan por su pertinencia. Mediante apoyos sin precedentes al campo y al sector turístico, la creación de un programa de primer empleo para los jóvenes y el otorgamiento de créditos y apoyos para el establecimiento de microempresas, particularmente a mujeres emprendedoras, se crearían empleos permanentes, formales y bien remunerados.

Gráfico: Milenio.Com

Por otro lado, los mexiquenses necesitamos transporte más barato, seguro y eficiente. Más de 7 millones de mexiquenses se transportan diariamente, a veces por muchas horas, a sus centros de trabajo en algún punto de la zona metropolitana que incluye al Distrito Federal. La vasta mayoría lo hace utilizando el transporte público. Pero esta inversión de esfuerzo y tesón de millones de ciudadanos se topa con aún mayores obstáculos. En primer lugar, lo costoso de un mediocre sistema de transporte público. Si asumimos que un trabajador gana el salario mínimo, su gasto diario en transportes equivaldría al menos a una cuarta parte. De ahí que Acción Nacional proponga no sólo una transferencia de alrededor de 300 pesos mensuales a los usuarios a fin de aminorar el impacto económico de este gasto sino hacer revisiones anuales de las condiciones en las que se encuentra el transporte público así como la creación de bases y paraderos de calidad.  En segundo lugar, se trata de un transporte sumamente inseguro. A diario la gente aborda un microbús con la zozobra de ser asaltada en cualquier momento y toma previsiones, como viajar con el dinero apenas indispensable, y ocultando otras pertenencias, para lo que parece inevitable. De ahí la propuesta de crear un grupo policial de respuesta inmediata dedicado exclusivamente a la protección de los usuarios del transporte público y la de establecer, mediante herramientas tecnológicas, un sistema de alerta para el apoyo directo a la población víctima de un ilícito. También la de crear un transporte exclusivo para mujeres que garantice su seguridad así como un programa de certificación, con alcoholímetro y antidoping, para los conductores del transporte. Destaca también la propuesta de establecer un Registro integral de la totalidad de microbuses, autobuses, combis y taxis que circulan actualmente. Todo esto deberá hacerse, como afirma el candidato, respetando los legítimos intereses de cada sector pero atendiendo principalmente a resolver tus problemas diarios. En suma, empleo bien remunerado y transporte seguro y más barato. ¡Ya es justo!

Artículo publicado el pasado 11 de junio en Milenio Diario, estado de México

Luis Felipe Bravo Mena | Campaña a la Gubernatura del estado de México 2011 | Foto: Rodolfo Valtierra

En contraste con las campañas de relumbrón de otros candidatos, la candidatura de Luis Felipe Bravo, próximo gobernador del estado de México, está construida sobre la base de un ideario y una serie de propuestas para resolver gran parte de los problemas que a diario enfrentan millones de mexiquenses. Frente a las obras faraónicas que han caracterizado a las administraciones emanadas del PRI, la encabezada por Bravo Mena tendrá como objetivo primordial establecer un diálogo con la ciudadanía a fin de dar respuesta a sus legítimas necesidades y reclamos. En una palabra, se trata de servir a la gente y no a la clase política. Se trata de enfrentar la realidad y no seguirla evadiendo como se ha venido haciendo por décadas. Sus propuestas, a diferencia de las promesas inviables y populistas con las que el candidato del PRI ha venido ofendiendo la inteligencia y traicionando la confianza del electorado, son viables, pertinentes y orientadas a procurar el bienestar de una población lastimada por la inseguridad, el desempleo y la desigualdad.

 En primer lugar, urge contar con más seguridad para las familias mexiquenses. Se trata no sólo del problema más sentido de la sociedad sino también uno donde se demuestra la perversidad de un gobierno indolente y omiso ante la dimensión del problema. Aún cuando el estado de México ha recibido de la Federación partidas presupuestales adicionales para cubrir necesidades en este rubro, el gobierno del estado ejerce menos y ejerce mal este gasto. Por ejemplo, invierte tan sólo 258 pesos por habitante en seguridad -mientras el promedio nacional es de 415 pesos- mantiene millonarios subejercicios de hasta por 220 millones de pesos que en definitiva no se utilizaron y obtiene pésimos resultados en la materia. Nuestro estado se ubica en el primer lugar nacional de robo de autos, el secuestro ha crecido 500% durante el gobierno de Peña Nieto y las extorsiones han aumentado al pasar de 120 casos en 2007 a 1482 en 2010. Encima, van más de mil feminicidios en los últimos años y un promedio de 8 violaciones al día.

 Por ello, es necesario dar un golpe de timón. Necesitamos un nuevo modelo policial, que recupere la confianza de los ciudadanos y que verdaderamente cuide a la gente. Es crucial aquí no sólo establecer certificados con controles de confianza para la policía sino integrar un Observatorio Ciudadano que evalúe los resultados en seguridad pública y que encabece los procesos de monitoreo y limpia de las corporaciones policíacas. Por otro lado, es indispensable reforzar la prevención del delito y atacar formas delincuenciales que lastiman gravemente a las familias. Para ello, se propone establecer un programa permanente de seguridad escolar y otro más para proteger el transporte público donde actualmente las personas son asaltadas a diario. Igualmente urge crear la Secretaría Estatal de Seguridad Pública y los Centros de Información e Inteligencia. Basta ya de policías quienes, como Rogelio Cortés Cruz, Director de Seguridad Pública y Tránsito, toleran, autorizan y estimulan la corrupción, la extorsión y el cohecho de los agentes de tránsito y otras corporaciones policíacas.  Basta también de la utilización siniestra de los recursos destinados para la seguridad a otros fines, incluso los electorales como recientemente se ha puesto de manifiesto.  ¡Ya es Justo, seguridad para todos!

Artículo publicado el pasado 4 de junio en Milenio Diario, estado de México

Foto: Radio Fórmula | Firma de derogación de la tenencia vehicular

Artículo publicado el pasado 21 de mayo en Milenio Diario, estado de México

Una primera y obvia conclusión tras una semana de campañas para elegir gobernador en el estado de México es que el candidato de la coalición “Unidos por Ti” es un demagogo profesional. En su afán por seguir la táctica populista de su antecesor, primero aseguró que firmaría ante notario seis mil compromisos de campaña de los que él mismo asegura ignorar su costo y viabilidad. Más tarde, ofreció una serie de medidas que o se ubican fuera de sus facultades legales o son procesos en marcha y bajo la responsabilidad de otras autoridades. Ya sea por ignorancia o por una deliberada intención de engañar al electorado, Eruviel Ávila ofrece reducir el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) cuando en realidad se trata de un impuesto Federal de cuya determinación se encarga exclusivamente la Cámara de Diputados. Además, promete entubar el Río de la Compañía, obra que está en proceso y que es responsabilidad exclusiva de la Comisión Nacional del Agua.

Al continuar mintiendo y agraviando la inteligencia de los mexiquenses el candidato del PRI ofreció eliminar la tenencia vehicular. Sin embargo, fue desde Septiembre de 2007 cuando el Presidente de la República, Felipe Calderón, comenzó el proceso de eliminación de la ley que estableció este injusto y abusivo impuesto federal a la tenencia vehicular en 1967. Mediante el decreto que entró en vigor a partir del 1 de enero de 2008, se otorga un fuerte incentivo a las entidades federativas para dejar de cobrar este impuesto que el gobierno federal decidió ya no recaudar. Después de severos exhortos en esta dirección hacia las autoridades mexiquenses -uno de ellos de mi autoría desde el Senado de la República a inicios del 2010- en Febrero de 2011 el gobernador Peña Nieto informó que a partir del 2012 se derogaría el pago de la tenencia en la entidad. Por lo tanto, este y otros ofrecimientos de Eruviel Ávila se enmarcan en cierta forma de hacer política que tanto daño ha hecho al estimular el clientelismo, encumbrar a políticos corruptos que no rinden cuentas y abrir una brecha cada vez mayor entre el poder y los ciudadanos.

Mediante promesas manipuladoras e irrealizables, el demagogo intenta vender un paraíso terrenal que contrasta, cada vez de manera más escandalosa, con una realidad desoladora a la que cotidianamente se enfrentan millones de mexiquenses. La deliberada intención de mentir y ofrecer una imagen falsa incluso se puede advertir en la manera en que el candidato se transporta. Utilizar un helicóptero rentado, seguramente a un costo muy elevado, para hacer los traslados de un municipio al otro y luego subirse a una camioneta para dar la falsa impresión de que llegó por carretera es apenas un botón de muestra. En contraste, las necesidades más apremiantes de la población se quedan una vez más sin respuesta. Por ello, ya es justo que la alternancia llegue al estado de México dejando atrás décadas de mentira y arbitrariedad.

Completa SCT Libramiento Arco Norte | Foto: El Economista, Notimex

En toda clase de espacios políticos y mediáticos, el gobernador Peña Nieto afirma estar cada vez más cerca de completar los 608 compromisos que se comprometiera a cumplir durante su campaña electoral. Más en su doble papel de precandidato presidencial y jefe de campaña del candidato del PRI a sucederle que en el de gobernador de la entidad, Peña Nieto se refiere a abstracciones retóricas como “el establecimiento de una nueva manera de gobernar” y “el compromiso con la sociedad mexiquense”.

Sin embargo hace falta contextualizar e informar debidamente sobre el origen de los recursos del perverso adagio populista “Te lo firmo, te lo cumplo”. Me refiero a dos hechos incontrovertibles y estrechamente ligados entre sí. En primer lugar, a que se trata de obras públicas que en su gran mayoría se han financiado con recursos federales provenientes del multimillonario presupuesto recibido cada año -este año el mayor jamás destinado para la entidad- y adicionalmente de las partidas extra que en los últimos tres años contabilizan más de 50 mil millones de pesos provenientes de excedentes petroleros, entre otros rubros.

El cumplimiento de sus “compromisos” no sólo es parte de sus obligaciones como autoridad estatal sino que supone una caravana con sombrero ajeno.

No son concesión graciosa de su gobierno, ni resultado de ninguna medida de ahorro o de reorientación en la aplicación de los recursos públicos. Es la adjudicación de inversiones del gobierno Federal como si fueran, en su visión patrimonialista, inversiones propias. Lo cierto es que el gobierno del Presidente Calderón ha elevado la inversión federal en infraestructura a aproximadamente el 5% del Producto Interno Bruto -mientras que en 2000 era de alrededor del 3%- y de ahí que obras como las del estado de México puedan llevarse a cabo. Detrás de las grandes obras en la entidad ahí están los recursos y créditos federales pero el gobernador no tiene la altura política para reconocerlo.

En segundo lugar a que estas inversiones, según estimaciones, no representan más del 5% del presupuesto que la administración estatal tiene a su disposición. Esto deja al descubierto no sólo la intención deliberada de mentir ante los medios de comunicación sobre la prioridad que estas obras suponen para el gasto público estatal sino, más importante aún, un alto volumen de recursos cuya aplicación no está clara para nadie. En el contexto electoral actual, no sería raro encontrar desvíos e irregularidades detrás de la costosa cortina de humo que el gobernador ha venido construyendo en los medios de comunicación. Mientras tanto la entidad registra los peores indicadores en rubros que van desde la inseguridad pública hasta la corrupción, el desempleo y la falta de competitividad. Vale la pena preguntarse, por ejemplo, ¿donde están los compromisos cumplidos en materia de combate a la impunidad asociada a los feminicidios en casos como el de Nadia Muciño?, ¿donde los que se refieren a promover el desarrollo económico y el empleo ahí donde familias enteras sobreviven con 15 pesos diarios?, ¿qué compromisos ha cumplido en materia de extorsión policiaca frente a las cátedras de soborno y cohecho que imparte Rogelio Cortés, director de la ASE?

Artículo publicado el pasado 14 de mayo en Milenio Diario, estado de México

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