El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), aplicó  con éxito el Censo de Población y Vivienda 2010 del 31 de mayo al 25 de junio. Más de 106 mil encuestadores tocaron puertas en prácticamente todo el país con el propósito de extraer de cada vivienda información útil para entender cuántos somos, con qué nivel de escolaridad contamos, entre otros datos relevantes para identificar el perfil de nuestra población, sus necesidades materiales, su acceso a servicios, entre otros importantes rasgos demográficos. Aunque apenas se ha dado a conocer información preliminar del Censo; -en marzo de 2011 se difundirán los resultados completos en variables de edad, sexualidad, ocupación entre muchos otros- datos muy interesantes que es posible interpretar y compartir.

El primer dato que salta a la vista es un aumento poblacional impresionante. Hoy somos 112 millones 322 mil habitantes, lo cual supone prácticamente 4 millones de mexicanos más que lo proyectado. Este dato por sí solo nos ubica en el undécimo lugar entre los países más poblados, lista que desde luego encabeza la República Popular China con mil 354 millones de habitantes.

El estado de México continúa siendo al entidad con el mayor número de población rebasando los 15.2 millones de habitantes -uno de cada siete mexicanos es mexiquense-. En toda la República, las zonas metropolitanas suman 62 millones de habitantes, es decir, prácticamente 56 de cada cien habitantes de México residen en alguna de estas zonas. Otro dato importante es la forma en que el crecimiento demográfico ha venido ensanchando la diferencia entre hombres y mujeres. Somos un país con más de 57 millones de mujeres mientras que hombres hay poco menos de 55 millones.

Pero es el censo de vivienda quizá el que más información provee sobre el estado que guarda la sociedad mexicana y su relación con este satisfactor esencial. De acuerdo con las cifras oficiales, México alcanzó  un aumento extraordinario en materia de vivienda. Se indica en el censo que a mediados de 2010 había un parque habitacional de aproximadamente 28.6 millones de viviendas lo cual implica 3.9 millones de viviendas más que las que se registraron en 2005. Esta cifra deja entrever el impresionante esfuerzo de construcción de vivienda que se ha venido registrando en las ultimas dos administraciones del expresidente Fox y el presidente Calderón.

Son años históricos para la vivienda tal y como lo admite la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) según la cual nunca se construyó tanta vivienda en la historia de México como en este año que termina. Fue el año, dice la Canadevi, de la reactivación del sector a pesar de que la crisis financiera global impactó negativamente proyectos aún más ambicioso de inversión, construcción, financiamiento y subsidio a la vivienda para distintos sectores socioeconómicos en nuestro país. Las entidades que muestran un avance sostenido en crecimiento de viviendas habitadas son, en orden decreciente, Baja California Sur, Quintana Roo, Querétaro, Guanajuato, Colima, Tabasco, Hidalgo y Nuevo León. El menor avance en este rubro se registra, entre estados como Campeche, Zacatecas, Guerrero, Puebla y el estado de México. Así mismo en el estado de México está también el municipio con mayor densidad poblacional de todo el país -el municipio de Nezahualcóyotl con más de 17 mil quinientos habitantes por kilómetro cuadrado- y algunos de los municipios con mayor población en términos absolutos en la República -destaca el caso de Ecatepec de Morelos con 1 millón 658 mil habitantes-. Tan sólo en la zona metropolitana del Valle de México se contabilizaron 20.1 millones de habitantes y una densidad poblacional mucho mayor que en el resto del país. La zona metropolitana de nuestro país se ubica, de esta forma, como la tercera más grande del mundo detrás de la de Tokio, Japón, que cuenta con 36.5 millones de habitantes y casi alcanzando a Delhi, en India, con una población de 21.7 millones de habitantes. Tras de la mexicana se ubican metrópolis como Sao Paulo, en Brasil, con 20 millones y Bombay, también en India, con aproximadamente 19.7 millones de habitantes.

No obstante hay cifras que encierran un significado más profundo amén de su interpretación literal. Por ejemplo, Oaxaca es la entidad federativa con la mayor cantidad de población en localidades menores de 2,500 habitantes. Prácticamente el 52% (2 millones de personas) vive en comunidades de estas características. Sin decirlo literalmente, el censo devela así el profundo nivel de marginalidad que comunidades enteras han alcanzado en el estado de Oaxaca. Aunque la distribución de la población entre las localidades menores a 2,500 habitantes y las que albergan a más de 2,500 se ha cerrado notablemente en los últimos decenios, la presencia de 23% de la población en localidades aisladas y de alta marginación pone en perspectiva un dato más bien desalentador. Integrar al desarrollo a ese 23% de la población debe ser una alta prioridad de los gobiernos municipales, estatales y federal.

El Censo sirvió, en efecto, al propósito de recabar valiosa información para el diagnóstico demográfico de México y la identificación de soluciones a problemas derivados de sus condiciones materiales. No obstante también fue útil para demostrar que, a pesar de lo que algunos argumentaban, las instituciones del Estado Mexicano están en control del territorio nacional y, por tanto, los encuestadores pudieron llegar a cada rincón del país. De acuerdo con Alejandro Poiré, vocero en materia de seguridad de la Presidencia de la República, el INEGI pudo aplicar debidamente el censo en prácticamente el 99.96% del país.

El México retratado por el censo es un México fuerte, dinámico y cambiante, con problemas que enfrentar, en efecto, pero con un futuro sólido y altamente promisorio.

Artículo publicado el pasado 1º de enero en Milenio Diario, estado de México

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