En las últimas semanas el descubrimiento del nuevo virus H1N1 ha ocupado la acción de las autoridades sanitarias globales y nacionales en prácticamente todos los países del mundo. Fue a México -donde se registraron algunos de los primeros casos- a quien tocó avisar del brote a la comunidad internacional y a quien correspondió responsabilizarse por las primeras acciones de mitigación contra el mismo. A más de 15 días de surgida esta emergencia, está claro que nuestras autoridades federales y estatales actuaron con gran celeridad y de manera oportuna para frenar el avance del virus y establecer de inmediato medidas eficaces de protección y prevención del contagio así como la infraestructura para detectar y curar a quienes lo contrajeron. Sociedad y gobierno en México hemos sido reconocidos por distintas instancias internacionales por la seriedad y la prudencia con que nos hemos conducido todos para establecer y observar los lineamientos para el control de esta nueva amenaza para la salud. En nuestro país, cada vez son menos las personas hospitalizadas y los decesos como consecuencia de esta enfermedad. Sin embargo, tanto en México como en el extranjero, las medidas sanitarias continúan y de su escrupulosa observancia dependerá la suerte de este mal en el futuro inmediato. De ahí que distintos gobiernos como el de Corea, España, Japón, China, Francia y otros hayan enviado a México equipo médico, productos de higiene y medicamentos así como donaciones en efectivo haciendo eco de las palabras del presidente Calderón cuando advirtió “el frente de batalla es México y en esta trinchera estamos defendiendo no sólo a los mexicanos sino a todos los seres humanos”.

Gabinete Presidencial, conferencia de prensa 24 de abril 09. Fuente: Presidencia

Secretario de Salud, conferencia de prensa 24 de abril 09. Fuente: Presidencia

No obstante, algunos países han respondido a esta amenaza y a la urgente necesidad de cooperación internacional para atajarla, con medidas restrictivas, autárquicas, discriminatorias, xenofóbicas, injustas y lesivas de los derechos humanos. En principio, varios países como Ecuador, Bolivia, Honduras, China, Ucrania, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y Azerbaiyán restringieron el acceso a sus mercados de productos porcinos de nuestro país sin fundamento científico alguno. En consecuencia, México se ha visto en la necesidad de rechazar estas medidas proteccionistas e injustificadas en materia comercial así como solicitar a estos países una explicación ante la Organización Mundial del Comercio.

Más grave aún, sin embargo, han sido las medidas hostiles que bajo el argumento de la protección sanitaria han adoptado otros países en contra de los mexicanos. Perú, Argentina, Cuba y Ecuador determinaron, por ejemplo, la suspensión de vuelos recíprocos con nuestro país a pesar de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud. Colombia y Chile, por su parte, se negaron a albergar partidos de futbol por la Copa Libertadores en donde participen equipos mexicanos además de cancelar la presentación de actores y músicos mexicanos en su territorio. Algunos de estos países como Cuba y Argentina decidieron, además, enviar aviones para “rescatar” a sus ciudadanos que se encontraban en nuestro país. La ignorancia surgida a propósito de este virus ha provocado que la ministra de salud argentina, país con el que México mantiene una “Asociación Estratégica”, nos llame el hermano enfermo y que Haití, el país más pobre de nuestra región, rechace 70 toneladas de alimentos que recientemente enviara el gobierno de México como ayuda humanitaria. Francia, por otro lado, fracasó en su intento por hacer que la Unión Europea tomara medidas restrictivas hacia México y suspendiera los respectivos vuelos.

En China, además de la cancelación de vuelos, en ese país los mexicanos por el solo hecho de serlo, y sin tener síntomas de este virus, fueron privados de su libertad, recluidos en situación de aislamiento en hoteles y hospitales en pésimas condiciones de higiene además de haber sido sometidos a humillantes e incesantes inspecciones. Eso obligó al Gobierno Mexicano a recomendar no viajar a China y enviar una aeronave comercial para repatriar a nuestros connacionales. Bajo esa misma lógica autoritaria e intransigente, el gobierno de Singapur ordenó cuarentenas de siete días a todos los pasajeros mexicanos so pena del pago de multas o aún cárcel hasta por un año.

Las desmedidas acciones que emprendieron estos países asiáticos, aunque sin fundamento y absolutamente injustificables, se comprenden mejor al contextualizarlas como parte de la neurosis colectiva que desató la gripe aviar. Habría que recordar que en contraste con la actitud transparente del gobierno mexicano, el chino ocultó por más de tres meses la gravedad de esta epidemia infligiendo con esta negligencia un daño incalculable al mundo. Sin embargo, en el caso latinoamericano, resulta inexplicable y al mismo inaceptable esta actitud. Nunca ninguno de estos países ha recibido un trato semejante por parte de México. Por ello es indispensable apoyar el mensaje del Presidente en rechazo a estas medidas vejatorias e impulsar algunas acciones que clarifiquen el grave daño a la dignidad del pueblo mexicano y, por tanto, a nuestras relaciones bilaterales. El presidente Calderón debería abstenerse de visitar Cuba, como estaba previsto para este año, y los integrantes del Congreso Mexicano deberíamos suspender la celebración de la primera Reunión Interparlamentaria con legisladores argentinos.

Artículo publicado el 9 de mayo de 2009, Milenio EdoMéx